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Votantes prepagos… | Rodrigo Ramírez Pérez

Reclutados por la corrupción se observan a millares de ciudadanos con la etiqueta de votantes prepagos, están en su mejor época, la preelectoral.

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

Unos, muy pocos, tienen su estrategia de asegurar los contratos públicos, y otros, una significativa mayoría que se expresan con vehemencia en todos los escenarios vivenciales, tanto reales como virtuales de la era digital, para mostrarse fieles seguidores de personajes politiqueros que representan expectativas de cambios a sus intereses personales.

Lo único cierto, tienen claro, que el sistema perverso está bien blindado, que todo encanto de serpiente conduce a la corrupción, mal que no tiene remedio, según sus convicciones.

Hay otra mayoría de ciudadanos, también, vencidos por el sistema corrupto con la etiqueta, meimportaunculo. Por eso, su participación democrática es nula, nadie los mueve del abstencionismo. Son especialistas en echar culpa; cínicos y cómplices de la jerarquía corrupta imperante.

Otros, del mismo segmento meimportaunculo, la etapa preelectoral es un desquite. Están convencidos que captar de 20 a 30 mil pesos por hacer bulto en cada jornada del politiquero es en cierta forma roer las migajas que quedó del pastel corrupto, donde la mayor tajada la digestaron los delincuentes que representan la institucionalidad.

Es triste decirlo, la deshonestidad de estas personas hace que estén seriadas para la corrupción. Ganarse dos o tres pesos en las actividades proselitista del politiquero, permite que utilicen distintas camisetas, por ello, la mecánica electorera los identifica como “puya ojos” y es muy frecuente encontrarlos en la mañana con los atuendos y publicidad del candidato A, en la tarde con el aspirante B y en la noche por el C. Ya lo dijimos, es su mejor época, la preelectoral.

El politiquero sabe que reclutar votantes prepagos tiene un costo económico importante que debe reflejarse en las fotos y videos que mueven la campaña en redes sociales y en medios de comunicación.

En los medios de informativos hay una corresponsabilidad a favor de la corrupción, y éticamente, el escenario en nada es imparcial. Legalizar servicios de difusión y establecer la oferta de tarifas da tránsito a la propaganda política, que en muchos casos son dineros de dudosa procedencia. De acuerdo con el tamaño del billete la frecuencia es mayor sin importar los antecedentes del delincuente que se niega a dejar de prostituir la institucionalidad.

Todo lo anterior, aquí descrito, no es nuevo, usted ya lo sabe. Entonces, ¿Por qué nos encanta repetir la misma historia? ¿Estamos todos con la etiqueta de votantes prepagos?

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com – @vamosaandar

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