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Responsabilidades | Ulahy Beltrán

Ulahy Beltrán López, colaborador.
Ulahy Beltrán López, colaborador.

Cuando se «asumen responsabilidades»…

Esta semana se ha producido la salida de Tomás González como Ministro de Minas y Energía. Según el Presidente Juan Manuel Santos, la aceptada renuncia a González tuvo como trasfondo la falta de oportunidad en la toma de medidas de ahorro de energía por parte del saliente Ministro y la consecuente asunción de su responsabilidad como responsable de la citada cartera, con el oscuro panorama que enfrenta Colombia de un racionamiento de energía ante factores como el fenómeno de El Niño, la disminución de los niveles de los embalses y la mencionada falta de políticas prácticas de ahorro de energía.

Si bien no se sabe a ciencia cierta si la renuncia fue iniciativa de Tomás González ante la crisis energética que tiene como episodio inminente el temido racionamiento o si fue la manera elegante de presentar ante la opinión una solicitud directa del Presidente Santos para así recomponer el gabinete ministerial o para quemar un fusible y así quitarse un poco de presión ante tanto hecho adverso de los últimas semanas en el gobierno (polarización política, crisis social y humanitaria en La Guajira), lo cierto es que González es historia y hoy su nombre seguirá vigente en el imaginario de los colombianos ya no por ser Ministro en ejercicio sino por los resultados de las investigaciones que le adelanta la Procuraduría General de la Nación por unos contratos por más de 6.200 millones de pesos que fueron suscritos con el Estado por parte de la empresa Connecta, propiedad su esposa Ángela Baena.

La asunción de la responsabilidad que implica también la asunción de costos políticos con la eventual salida de los cargos debe hacer parte del portafolio de posibles decisiones y acciones que un alto funcionario del Estado debe cargar en su maletín ejecutivo, desde el mismo momento que juramenta cumplir con sus deberes y responsabilidades al momento de posesionarse en cualquier cargo. Ese tipo de decisiones ayuda al Jefe de Estado a dar el paso rápido al mal momento, pero también le permite recomponer las fichas y le brinda una ágil herramienta de gobernabilidad e inclusive lo ayuda, así sea poco, a mejorar la debilitada imagen que hoy tiene ante la opinión pública.

Si al Ministro de Minas se le agotó la energía porque se le fue (o se le vá a ir) la luz al país, es decir, si el Presidente dispuso su salida porque no podía sostenerlo ante tamaño apagón ministerial, ¿cuándo será el turno de “asumir su responsabilidad” los Ministros que no han venido siendo bien calificados en su gestión por los colombianos?

De acuerdo con la lista de aprobación de gestión realizada por Pulso País para dos importantes medios de comunicación de Colombia y que fue recientemente divulgada, la mejor calificación la obtuvo el Ministro de Tecnologías de la Información, David Luna.

Esta consulta, que daba una calificación de 1 a 5, (siendo 1 la calificación más baja y 5 la más alta), tuvo a Luna con el mejor puntaje con un 3,93 en la aprobación de su gestión, mientras que los tres últimos lugares de esta encuesta formulada a 1.000 personas en 23 municipios, puso en los últimos lugares a la ministra de Educación, Gina Parody, con una aprobación de 3,32, seguida de Luis Eduardo Garzón, ministro de Trabajo, quien obtuvo 3,16, y el ministro de Salud y Protección Social, Alejandro Gaviria, quien obtuvo 2,98.

Quienes defendemos el derecho a la salud consideramos lo que viene ocurriendo con el derecho a la salud en Colombia como un hecho mucho más grave que la crisis energética que sacó al exMinistro González de la cartera de Minas y Energía. La permanente, inacabable y cada vez más grave crisis que vive el sector salud en Colombia, está pagando con enfermos y muertos evitables la mala prestación de los servicios, el dinero que debe ser utilizado para la atención de pacientes se sigue usando para pagar gastos suntuosos y no está muy distante de ser real lo que se ha dicho que hoy el sistema de salud está generando más muerte que la misma guerrilla, como lo han registrado algunos periodistas de manera reciente.

Además, desaciertos gigantes como que “de chikunguña nadie muere” o “el zika es el hermanito menor del dengue y del chikunguña”, la continuidad del paseo de la muerte en sus diferentes formas, la negación de más de 50.000 solicitudes de servicios del Plan Obligatorio de Salud entre abril de 2012 y marzo de 2015, la difícil situación de desprotección que viven hoy los afiliados al sistema de salud colombiano que llevó incluso a que la mismísima Corte Constitucional a través del auto 411 de septiembre de 2015 ordenara que los representantes legales de las EPS que hayan negado servicios incluidos en el POS, a que «presenten excusas públicas por estas irregularidades», y ahora temas como las situaciones específicas que se ha venido ventilado en los medios con la liquidación de Saludcoop y la operación de Cafesalud. y el “apagón financiero” del sector salud, serían motivos suficientes para que quienes tienen responsabilidad política en el direccionamiento del sector, contemplasen la “asunción de responsabilidades” como lo hizo Tomás González , ¿o no?

Ulahy Beltrán López, ubeltran@hotmail.com, @ulahybelpez

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