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¡Qué pare la fiesta!

RUMBA DESCONTROLADA EN EL CENTRO HISTÓRICO

El pasado fin de semana los residentes del Centro Histórico de Cartagena tuvieron fiestas de todas las facetas, es decir, la rumba en su máxima expresión y sin ningún control por parte de las autoridades.

Los turistas y ciudadanos de Cartagena que prestan servicios a visitantes o rumbean en esta zona se movilizaron por las calles sin cumplir las medidas de bioseguridad como si en la ciudad la pandemia del Covid 19 no existiera. Los altos niveles de ruido por los potentes equipos de sonidos, tanto en automotores turísticos como en las fiestas privadas fueron el común denominador.

El descontrol fue total. Al punto, que las autoridades policivas reportaron la muerte de un extranjero, presuntamente por sobredosis, al interior de un inmueble del barrio de Getsemaní, al parecer se trata de una casa dedicada a la parahotelería o alquiler para fiestas privadas.

Al tiempo, que durante el mismo fin de semana las cifras de contagiados por Covid 19 en la ciudad se dispararon en casi mil nuevos casos y con el lamentable fallecimiento de nueve personas, entre ellas, tres médicos.

Por todo lo anterior, el Colectivo Somos Centro Histórico solicita a las autoridades locales y policivas ser más asertivas para controlar este turismo de exceso nocturno que tristemente va en contravía de las normas bioseguridad, convivencia ciudadana, Código de Policía, POT, y de los derechos de los residentes, ciudadanos y turistas.

El turismo de exceso nocturno, además de lo anterior, tiene un peor agravante, que ubica a Cartagena de Indias como un destino turístico nada confiable y a espalda de la declaratoria de la Unesco en categorizar a la ciudad, Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad.

Con relación a las casas de alquiler turístico, el Colectivo solicita de nuevo a la Alcaldía cumplir con su deber y aplicar las normas como a los demás establecimientos de comercio, tal cual, lo indica el Código de Policía. Dado que las rumbas en ellas toman más de 24 horas, el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, la prostitución, la contaminación sonora entre otras irregularidades que lesionan a los residentes del Centro Histórico son evidentes, y todas estas prácticas van en contravía de la bioseguridad. Enfatiza el Colectivo que en este caso el control de las autoridades ha sido muy deficiente.

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