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Política extorsiva… | Rodrigo Ramírez

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.
Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

La delincuencia organizada tiene bien definida su política extorsiva, sabe cuáles son los pasos a pasos para ponerla en práctica y sacar la mejor utilidad.

La política extorsiva, lamentablemente se les sale de las manos a los clásicos delincuentes de la extorsión, y también es usada por mucha gente que se pavonea de ilustres ciudadanos.

Me atrevería a decir, y esto no es nuevo, que la política extorsiva se practica en casi todas las profesiones; como tampoco es exclusiva de los hombres, muchas mujeres saben sacar el mejor provecho de ella; y se benefician de la extorsión gente de todas las clases sociales, como quien dice, esa “garrapata” se le pega a todos los “perros y perras”.

En lo personal nunca me he dejado extorsionar de los distintos modus operandi de quienes la practican. Ni por el ejercicio de mi profesión, ni por asuntos familiares, ni por ocultar mis errores y vicios; tampoco, aunque jamás ha sucedido, que me haya ganado mucho dinero y debo compartirlo con los delincuentes para que me dejen gozarlo y tener “garantizada mi seguridad”.

En Cartagena han sido noticia muchos casos de extorsionistas que desde sus profesiones y organizaciones disfrazan el ejercicio de la política extorsiva, y por eso, gente valiente sin tapujo señala: “me están extorsionando”.

En el ejercicio de la cosa pública y gran parte de los negocios que le rodean, la política extorsiva es muy hábil, aunque es frentera y todo el mundo se da cuenta, el miedo colectivo o mejor verlo como normal, permite que se practique sin el asombro de su perversidad.

Hasta ahora sólo me he limitado a ser muy general en esta puesta en marcha de la nota de opinión o editorial de Vamos a Andar Caribe. Sin ser modesto lo miro como un ejercicio instructivo.

Y para ser un poco puntual, tengo mis sospechas de que los “palos” que, desde el Concejo de  Cartagena de Indias, le están tirando a la implementación de Transcaribe tienen algo de esa política extorsiva.

Mucho de lo que se dice desde la corporación tiene asidero y es importante. Lo que no me cuadra es el nulo acompañamiento de los concejales en permitir que el sistema funcione, si por lo menos, en vez de ser escépticos pensaran en considerar la necesidad que tenemos los habitantes y ciudadanos de Cartagena en superar el mal servicio que siempre hemos tenido con el transporte urbano de pasajeros.

¿Será que los dueños de buses y busetas, que no entraron en el negocio de Transcaribe, junto con los choferes del parque automotor a chatarrizar, así como los sparrings, taxistas, mototaxistas y toda la cadena que se siente amenazada con la puesta en marcha del nuevo sistema, son más que los usuarios del transporte urbano?

Aprendí que el poder político de los concejales es, ser elegidos para representar los intereses de las mayorías de los habitantes y ciudadanos que vivimos en Cartagena. De pronto estoy equivocado, es posible que esos ilustres funcionarios públicos estén pensando en defender otros intereses que desde el Concejo se ponen en práctica, tendré que revisar mis notas universitarias de las asignaturas relacionadas con la administración del Estado. Me queda de tarea.

Regresando al tema, los “palos” a las “ruedas” de Transcaribe, veo desde el Concejo muchos señalamientos catastróficos y nada de propuestas, como, “qué podemos hacer desde la corporación para mejorar y garantizarle a la gente un mejor servicio de transporte urbano de pasajeros”.

En lo personal, cuando en noviembre pasado se inició la etapa pedagógica de Transcaribe en nada la compartí, pero cuando me subí al bus articulado en diciembre, y ya el servicio era desde María Auxiliadora hasta el Centro, vi a tanta gente de a pie contenta; entonces comprendí la magnitud del cambio.

La ciudad tiene que evolucionar a mejores servicios de transporte de pasajeros urbanos, y Transcaribe debe asumir ese reto. Me gustaría ver a los concejales quitando los “palos” y habilitando las “ruedas” para que se superen todos los problemas que amenazan al sistema, pienso que esa labor es más sana y va con la solución que la gente quiere.

En alguna oportunidad, dentro de esa desesperanza colectiva que nos acosa en Cartagena, hicimos unas reflexiones poco alentadoras alrededor de Transcaribe, pero al final la apuesta optimista que nos ha caracterizado nos dejaba claro, que estábamos frente a una obra que sí se deja imponer, la ciudad emprendería la transformación.

Creemos que Transcaribe es la puesta en marcha para convertir a los habitantes de Cartagena en ciudadanos que la amen (lo que muchos llaman, cultura ciudadana); y qué decir de la renovación urbana; de los beneficios de la auténtica movilidad, que la gente respete los espacios peatonales, los bulevares, los accesos de la población con discapacidad. En fin, hay que ver la obra con optimismo, pues la gente que todos los días se sube a los buses quiere el nuevo sistema de transporte para pasajeros urbanos y está contenta.

Así que una política extorsiva nada aporta a la transformación que exige la mayoría de habitantes y ciudadanos de esta “aldea”.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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One thought on “Política extorsiva… | Rodrigo Ramírez

  1. La verdad es que a mi me parece que lo que realmente tiene empalado al Transcaribe es ni mas ni menos la falta de recursos económicos para la implementación de la chatarrización de los buses y/o busetas que en este momento tienen inmovilizada la ciudad de Cartagena. Este reto lo adquirió el actual Alcalde Manuel Vicente Duque al momento de recibir el mando. Creo que si no hay chatarrización tampoco puede haber movilización, pues las busetas ocupan todo el pequeño corredor que nos dejaron en las Avenidas. Otro factor serían las mototaxis que necesariamente tienen que salir de las Avenidas principales. Para esto: Chatarrización y mototaxis tenemos que ser inflexibles todos los cartageneros con el alcalde a la cabeza

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