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Plebiscito bajo fuego mediático | Nicolás Contreras

Colombia: retos de un plebiscito bajo fuego mediático

Nicolás Contreras Hernández, colaborador.
Nicolás Contreras Hernández, colaborador.

Sólo un milagro ciudadano en un país con una opinión pública tan manipulable por la propaganda mediática que usurpa el rol periodístico, le permitirá a Colombia gozar de un blindaje legal, para ensayar los pasos hacia una paz firme y duradera donde los guerreros de ambos bandos, hicieron su mejor esfuerzo por no levantarse de la mesa, pese a las irresponsabilidades y fisuras en la unidad de mando del Estado Colombiano, que antes, durante y después del acuerdo de paz firmado en La Habana,  siguen amenazando este proceso de paz:

El caso del general que se metió en la boca del lobo, el paro armado de los urabeños que tuvo el apoyo por omisión de las fuerzas militares que le ayudaron a tener trascendencia social, política y mediática, un factor que debido a la concentración de los medios de información en manos de muchos emporios empresariales vinculados al paramilitarismo como financistas, entrañarán un riesgo permanente sí acaso resulta favorable la voluntad de las urnas. Hoy por lo menos se registra la captura de desmovilizados de las Farc que se dirigían a una conferencia de paz en el Magdalena medio.

Con los principales canales de televisión en Colombia, produciendo narcoseries en las que los paramilitares y el ejército son héroes que salvan a la patria de la amenaza comunista de la guerrilla, y los narcotraficantes son izquierdistas – como lo afirman sin recato los guionistas de Caracol y RCN en sus series más vistas- el país cada día pierde su capacidad de criticidad colectiva, en especial las clases medias y las que ponen la mayor carne de cañón en las montañas de Colombia: la prensa y la radio no se quedan atrás. Sin embargo el hecho no debe sorprender:

Los nexos entre periodistas famosos con líderes e idearios afines al exterminio de los paramilitares, a quienes hasta le han dedicado apasionados poemas, ya han sido señalados por otros trabajadores de la información, como la denuncia que hizo Un Pasquín, contra Claudia Gurisatti, Salud Hernández Mora y Harriet Yolanda Hidalgo, la poetisa personal de Carlos Castaño, la mayoría adscritas al equipo periodísticos del Canal RCN y su programa La Noche, de la cual la Gurisatti es la directora – también del canal- quien es recordada por la entrevista con tintes de publirreportaje hecha a Carlos Castaño, la cual le ayudó tanto o más que el libro apologético del paramilitarismo de Mauricio Aranguren: Mi confesión.

Por estos días se festeja entre los más optimistas de un plebiscito a favor de la paz una entrevista donde aseguran que el general Alberto José Mejía, le hace una supuesta pedagogía para la paz a Claudia Gurisatti su entrevistadora, algo que luce así, por cuanto el jefe militar habla con la más ultramontana del propagandismo a favor del paramilitarismo,  de Uribe  y su partido, que ni es de centro ni es democrático; esta es una muestra de las dos posiciones de las élites, reforzadas por series de televisión donde el patrón es el mismo: el ejército es una institución heroica sin tacha, los paramilitares son unos buenos muchachos y la guerrilla el demonio que flagela a Colombia.

Este síndrome de La Niña – por la novela homónima del Canal Caracol que ilustra todo lo dicho- nos da una idea que se promueve en los medios, que han dividido el conflicto armado en dos bandos de muy buenos/buenos y malos, cuando la realidad muy tozuda, lo que muestra es una larga guerra interna, donde los actores por acción, omisión, pragmatismo y hechos de guerra, han afectado a civiles: sí bien a la guerrilla de las Farc se le pueden cuantificar hechos de lesa humanidad como la matanza de Bojayá o la masacre de la familia Turbay Cote, no es precisamente el ejército – uña y mugre del paramilitarismo- y con el agravante de los falsos positivos, el más indicado para dar lecciones de honestidad militar.

¿Puede presumir el general Alberto José Mejía de comandar un ejército del pueblo colombiano, cuando su tropa convive y hace genuflexiones laudatorias a los militares gringos – los famosos contratistas- que han violado más de 2500 mujeres colombianas, siendo que más de 200 de ellas son menores de edad? Por cosas menores, soldados del ejército afgano y algunos oficiales no han dudado en ajusticiar a los famosos contratistas, esos vulgares mercenarios, que en Colombia tienen más derechos que los colombianos gracias a una cláusula de impunidad que se mantuvo pese a los diálogos de la Habana ¿Puede hablarse de un periodismo colombiano profesional e imparcial – del que tanto se presume- cuando esta máquina de propaganda,  convirtió a mercenarios prisioneros de guerra en secuestrados?

Los diálogos de La Habana, pasaron a la historia de una solución negociada, por haberse pasado por el forro el derecho internacional humanitario que distingue entre población combatiente y no combatiente y según el cual, el general Mendieta  no sería víctima de secuestro sino un prisionero de guerra, lo cual lo diferencia de civiles como Gloria Polanco, Ingrid Betancur o Eduargo Gechem Turbay:  ¿Por qué La Noche de RCN, se dedica supuestamente a documentar casos de “campesinos” que siguen siendo víctimas de las Farc, pero no dice nada de los líderes sociales y desplazados también campesinos que al volver a sus parcelas, se enfrenta contra el ejército anti restitución que en Colombia y Venezuela, despoja a campesinos de sus tierras?

Mientras no haya una autocrítica ni una comunidad organizada que le exija a los supuestos periodistas, más periodismo y menos propaganda descarada por uno de los bandos de esta larga guerra civil, que me temo seguirá porque los hechos demuestran que en Colombia desde la colonia hasta el día de hoy, las leyes se acatan pero no se cumplen. Y lamentablemente Colombia esta adormecida y embrutecida por unos supuestos periodistas con vínculos afectivos y maritales con el paramilitarismo, los mismos que participan en las jornadas de promoción publicitaria del ejército como soldado por un día: una tendencia amplia y preocupante demostrada a diario,  en informaciones carentes del mínimo principio de equilibrio informativo y responsabilidad ética del discurso.

Epílogo. Para reírse la cara que puso Claudia Gurisatti con las banderillas discursivas del general Mejía, cuando le recordó como en las ciudades los que más apoyan la guerra, son quienes no prestan el servicio militar y sobre todo, quienes jamás han padecido la guerra.  Patética su reacción tratando de lavarse la cara cuando le cayó la garrocha: la mayoría de los reclutas son jóvenes campesinos, pues los citadinos acuden a todas las argucias para no prestar el servicio militar, le espetó el militar.

Nicolás Ramón Contreras Hernández*, makromokamboniko@gmail.com

*Ciudadano afroabayalense de la Región Caribe en la República de Colombia. Red Independentista del Caribe. Observatorio de medios y estudios académicos desde perspectiva de género y etnia.

Referencias para nuestra memoria de papel carbón:

http://www.colombia.com/actualidad/especiales/dialogos-de-paz/noticias/sdi282/142458/video-comandate-del-ejercito-da-pedagogia-para-la-paz-a-claudia-gurisatti – LA FAMOSA ENTREGUISTA DEL GENERAL MEJÍA CON LA PARAPERIODISTA CLAUDIA GURISSATTI.

http://www.las2orillas.co/el-suegro-paramilitar-de-vicky-davila/ – LOS PARAVÍNCULOS DE VICKY DÁVILA

http://www.semana.com/nacion/articulo/un-pasquin-revela-correos-politicos-magistrados-periodistas-carlos-castano/246436-3 – EL PASQUÍN DENUNCIA EL MARIDAJE DE SUPUESTOS PERIODISTAS CON EL PARAMILITARISMO, INCLUYENDO PERIODISTAS POETISAS DE CARLOS CASTAÑO.

http://www.elmundo.com/portal/vida/entretenimiento/pasar_del_trino_al_hecho.php#.V8Wy5vnhDIU – EL MUNDO CRÍTICA LAS APOLOGÍAS TELEVISIVAS AL PARAMILITARISMO

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