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Nicolás Contretas | Terrorismo «bueno»

Nicolás Contreras Hernández, colaborador.
Nicolás Contreras Hernández, colaborador.

Colombia: solidaridad de cuerpo con el terrorismo «bueno» de Venezuela

Supongamos que Antonio Ledezma Díaz, sea un santo metido en capilla como gritan las élites colombianas,  desde el congreso de mi país;  supongamos también,  que la mayoría de quienes rasgan sus vestiduras en ese recinto, no vinieran de partidos relacionados con el paramilitarismo,  que se dio el lujo de confesar allí la posesión de hasta el 35% de las curules, sacando mal las cuentas.

Supongamos que los verdes en Colombia fueran Verdes ecológicos y no del color emblema del dólar,  por el que tanto suspiran en becas y títulos de postgrado universitario con tal que sea de la Yunai…Supongamos que estos pericos hubieran protestado alguna vez por el Páramo de San Turbán – acuífero que será dado en concesión minera-  y que podría dejar,  a varias capitales y poblaciones del nororiente de Colombia sin agua potable.

Supongamos que José David Name Cardozo, el flamante presidente del senado de mi país, fuera un adalid de la democracia,  que hubiera protestado por las detenciones arbitrarias por ejemplo,  de Hubert Ballesteros;  o por el grosero robo de investidura senatorial sufrido por Piedad Córdoba, acusada con pruebas chimbas que fueron extraídas de un computador «milagroso» que sobrevivió – y no un horno de microondas- a un ataque con bombas de racimo,  que dejaron cráteres de más de un metro de hondo y un claro de más de 50 metros de radio,  donde había tupida selva ecuatoriana: hasta la Corte Suprema de justicia en mi país, declaró ilegales las pruebas emanadas de ese prodigioso portátil o laptop como dicen por distinguirse los cool hijos de esta clase política: la Interpol en un salomónico informe, dijo que habían sido modificados varios archivos,  en fechas posteriores a su obtención violenta.

Pero nadie, entre estos querubines políticos del desprestigiado congreso de mi país, ahora devenidos en súbitos defensores de la democracia directa en casa ajena, mientras aquí apoyan masacres, destrucción del medio ambiente y practican la compraventa del voto y la democracia indirecta patrocinada por multinacionales y empresas privatizadoras, jamás han dicho nada por castigar a los culpables de los más de cinco millones de desplazados,  por el conflicto interno o guerra civil de baja intensidad. Los que hablan de llamar a la OEA, pidiendo aplicar la Carta Interamericana de Derechos Humanos, son precisamente quienes desconocieron el fallo de una corte de ese organismo,   que no les gustó.

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