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Nicolás Contreras | Paz incierta

Nicolás Contreras Hernández, colaborador.
Nicolás Contreras Hernández, colaborador.

Colombia: la paz incierta y las poses correctas

El proceso de paz en Colombia transita con sus cales y arenas, como la cesta del legendario Moisés recién nacido y amenazado en el Egipto de los faraones, navegando por las aguas tortuosas de un río Nilo mediático,  infestado de hambrientos cocodrilos de todos los colores y aparentes tendencias diferenciadas, todas ellas lanzando violentas dentelladas a la cesta, que sobrevive gracias a las agitadas aguas, que mueven el frágil nicho y hacen fallar a las hambrientas fauces,  de las bestias de la violencia.

Y en Colombia los lagartos de la violencia, resumen a toda una gama de comerciantes de la muerte y el odio, que viven del negocio de la guerra globalizada, con una hilera de corruptores profesionales – los cabilderos que llaman con mucha petulancia lobistas – figura legalizada en el USA estado mafioso y exportada por los demócratas y republicanos, los cuales por décadas han conformado un bipartidismo mundial y a su gusto, a su imagen y semejanza, como los dioses de un imperio decadente que ahora tiene en Europa Occidental a su nuevo patio trasero, orden de partidos supuestamente democráticos, aparentando diferencias de programas que se suceden, pero que son los mismos al servicio del mismo poder exterior criminal…Son partes de esta dentadura del hampa que aparenta buenas maneras y ademanes de próceres mediáticos.

En Colombia el bipartidismo por táctica renovada, repartido en varias empresas electorales que se reúnen en el sainete del santismo y el uribismo,  aparentando un odio ante las cámaras que exacerban las mal llamadas redes sociales, que son ante todo comunidades promotoras de la estupidez, el fascismo y el odio más chulavita, parlantes de la dentadura peligrosa de estos lagartos que las han convertido en un peligroso laboratorio de guerra psicológica, compuesta por los medios de (DES) información, que autonombrándose como periodistas o medios de (IN) comunicación, se objetivan a través de formatos impresos, virtuales, radiales y televisivos, cuyas mercaderías envenenadas son chistes, novelas y series de televisión paramilitarizadas, tratando de sustituir la historia de Colombia, embruteciendo la mala memoria crónica, con el macartismo más infantil pero no menos peligroso y neonazi,  como el elenco de Vox Populi en la Blu Radio.

Esta nueva peste del olvido, narrada por García Márquez en Cien Años de Soledad como una metáfora, ha encontrado eco lamentablemente en una serie de portales con pretensiones de observatorios y redes académicas autorotuladas como serias, como la Silla Vacía- que peló el cobre al propagandear la “reducción de la pobreza” de Juan Manuel Santos,  con unas posturas de autosuficiencia que jamás tocan el populismo en favor de la banca especuladora – o de intelectuales como Daniel Pecaut o Hernando Gómez Buendía, entre los más reconocidos, que al opinar sobre el conflicto, cierran filas exigiendo a la insurgencia que se rinda o se deje matar, en aras de un diálogo donde el ejército, no ha parado de hacer una ofensiva, con un entorno de noticieros que compiten,  no en hacer periodismo, sino propaganda a favor de los “hombres de acero” y el menosprecio por el cese unilateral del fuego.

Seguir lectura en el siguiente enlace: Colombia, la paz incierta y las poses correctas.

Nicolás Contreras Hernández, makromokamboniko@yahoo.com.co

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