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Claudia Jaramillo | Migrar.

Claudia Jaramillo
Claudia Jaramillo, colaboradora

Migrar ha estado presente en la historia de la humanidad, nos hemos movido de nuestros lugares de origen por diferentes razones: búsqueda de alimentos, curiosidad por lo desconocido, invasión y expansión de dominio, exilio, etc. Quedan pocos pueblos nómadas en el planeta que prefieren su modo de vida frente al sedentarismo; la acción de migrar ha tomado distintos nombres derivados de diferentes circunstancias a lo largo de la historia, entre el nomadismo y la inmigración hay una diferencia histórica, hay pueblos nómadas desde que el hombre es hombre y hay inmigrantes desde que le pusimos nombres y fronteras a todo.

Colombia desde hace un tiempo viene siendo sitio de tránsito para migrantes ‘ilegales’ o mal-llamados ‘sin papeles’ que salen de sus países en busca de oportunidades en lugares altamente industrializados, como lo son EE.UU. y la U.E. Éstas personas están siendo víctimas de las mafias que cobran sumas extraordinarias para ayudarlos, si se me permite el eufemismo, a alcanzar su meta, la de un mejor futuro. China, Cuba, Eritrea, Bangladesh, Nepal, Somalia, Haití, India y Etiopía no destacaron en el anterior mundial de fútbol pero son los principales lugares de origen de las víctimas del tráfico ilícito de migrantes en Colombia.

En Madrid conocí muchos inmigrantes de diferentes lugares del mundo con distintos estatutos, yo misma era una inmigrantes más, conocí por ejemplo asiáticos que habían atravesado medio África antes de alcanzar su sueño europeo, conocí un cubano que estaba negociando papeles como colombiano para así entrar más fácil a EE.UU., y yo le dije que puestos a comprar una falsa identidad mejor se acreditara una con más oportunidades, me sorprendió mucho que alguien quisiera ser colombiano cuando se estaba librando un éxodo derivado del conflicto interno y él me dijo que por un lado esa era una ventaja y que por otro lado, eran los únicos papeles que le daban garantizados porque no estaba comprando nada falso, que todo era original. No es un secreto que Colombia es un país de falsificaciones y sin ningún escrúpulo a la hora de ‘tumbar’ gente.

No estoy de acuerdo con las fronteras ni con la atronadora propaganda de ciertos países que dicen ser mejores que los demás, que sus vidas son mucho mejores que las de los demás y que el poseer cosas a mansalva es la libertad. No estoy de acuerdo con las banderas ni nacionalismos patrioteros, pero eso sí, me canto todos los goles de la selección Colombia, no soy inmune a la alegría contagiosa del fútbol, y lo digo, no hay nada peor que un mundial de fútbol para que salga el alma patria de los mejores y los peores, para separar diferencias, para remarcar fronteras ideológicas.

Trashumantes o itinerantes, errantes, vagabundos o merodeadores, inmigrantes, emigrantes o viajeros, cada una de esas palabra encierra una idea común, la de moverse, la del derecho a cruzar una frontera sea imaginaria o real, cada una de esas palabras nombra algo concreto, pero lo que no tiene nombre es la especulación con la pobreza, la venta de ideales, lo que es imperdonable es algunos se lucren con la diferencia y el odio, con las fronteras y las desigualdades, que inescrupulosos nos vendan la camiseta de la nación y la libertad, que alimenten la idea de que no importa lo que hagas, lo importante es alcanzar un sueño.

Claudia Jaramillo @LaMiope

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