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Gustavo Balanta | Corrupción a la vista

Gustavo Balanta Castilla, colaborador.
Gustavo Balanta Castilla, colaborador.

Fondo y superficie: corrupción a la vista

El ultraje contra la dignidad y la inteligencia del pueblo cartagenero sufrirá un serio revés, cuando centenares de almas con antorchas, pancartas y consignas harán un plantón en la loma de la infamia y el túnel de Crespo.

Es que hay un refrán ancestral que dice “no mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Los actos de alevosía contra la paciencia de la ciudad son muchos. La provocación es constante. La corrupción, la ineficiencia y la ineficacia tienen un sabor cínico, sin precedentes. El cuadro de deterioro ético y moral no puede ser más dramático.

Una Cartagena que se inunda por todas partes. ¿Cuáles son los puntos de alto riesgo? Un servicio de energía sin corriente. Una afrenta a la historia y una actitud genuflexa al colono invasor. El desconocimiento a los referentes de gallardía de la ciudad que por “patria se inmoló”. Un Shingunguña que hace de las suyas y se extiende sin fórmula de juicio. Unos debates de control político con tufillo de rebusque para la próxima contienda electoral. Aprobación de un presupuesto a las carreras y de espalda al pueblo.

Este rincón de plañideras se convertirá en un manantial de esperanza y captación de nuevas oportunidades. El túnel y la loma son la punta del iceberg. Desde hace dos años se ejecutan estas obras. “El ingeniero Jaime Andrés Silva, coordinador del Consorcio Vía al Mar, aseguró que entre junio y julio de 2014 los vehículos transitarán por el “túnel” de Crespo. Estamos en diciembre ¿y?

Para el ingeniero Silva el proyecto Anillo Vial de Crespo está dividido en 3 franjas. La primera, la ambiental; la segunda, la de desarrollo vial, que son los 600 metros cubiertos y los 400 metros descubiertos de túnel, en construcción; y la franja de protección. En ninguna de las tres franjas se cumple a cabalidad con lo preceptuado. Aquí hay un perjuicio colectivo.

El Consorcio Vía al Mar y las demás firmas que acometen estas obras y las de las dobles calzadas han constatado su estirpe autoritaria, su sagacidad mal sana y una dudosa capacidad profesional.

¿Será que se ha cumplido con los acuerdos firmados con los grupos de pescadores en el marco de las consultas previas? ¿Será que esas bondades que salen a flote reparan o mitigan los daños a la ciudad y sus habitantes?

El proyecto que tiene desde sus inicios un costo de 133 mil millones de pesos ha generado el empute de un amplio sector popular, que se expresará en la actualidad y se seguirá expresando hasta que desaparezca;  Porque en  él está a la vista la corrupción en el fondo y la superficie.

Gustavo Emilio Balanta Castilla, balantaconcejal@gmail.com

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