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Gustavo Balanta Castilla | Uribismo débil y temeroso

Gustavo Balanta Castilla, colaborador.
Gustavo Balanta Castilla, colaborador.

Uribismo débil y temeroso (10 de agosto de 2014)

Quieren repetir la historia. Creen que la memoria es tan frágil que se puede engañar con un corte y pega. El uribismo, con Uribe a la cabeza, como todo aquel que ha cometido fechorías quiere responder con voz amenazante las denuncias que ha preparado con suficiencia de pruebas, indicios y certezas el Senador Iván Cepeda Vargas, sobre la relación del exgobernador y expresidente con los grupos paramilitares.

Esa es, sin lugar a equívocos,  una muestra del inmenso temor a un juicio político, ético y moral con un sello social de repercusiones jurídicas sin precedentes. El expresidente envalentonado que se paseaba con derroche de cinismo y arrogancia, ahora quiere ahogar una voz argumentada que lo coloca en calzas prietas. En esta oportunidad está por fuera del juego la amañada Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes o los sequitos con investidura de parlamentarios que tapaban los asomos de cuestionamientos serios y profundos a su gran jefe.

Uribe se siente débil. Sabe que la contundencia de los hechos y las pruebas que acompañan su desenmascaramiento arropará a todas las conciencias del país y lo colocará frente a la Corte Suprema de Justicia como su juez natural. Al ladrón que recorría a oscuras y en cuquillas la casa, le encendieron repentinamente la luz.

“Si se calla el cantor, calla la vida”, dice Mercedes Sosa en una de sus trinadas canciones. Quieren callar al cantor. Así saldan las cuentas. Mandan a matar y que los “coloquen a su cuenta”. A esa horrenda peregrina quieren conducir el inaplazable debate. Ayer como hoy, ante lo inexorable de los acontecimientos, intimidan, amenazan y crean cortinas de opinión para la distracción colectiva. Aquí nadie se chupa el dedo. Aquí todo el mundo lo sabe o lo sospecha, pero nadie se llama a engaños.

“A todo puerco, le llega su navidad”, “no hay tiempo que no se venza, ni deuda que no se pague”, son dos refranes del Macondo que llegan como anillo al dedo en esta ocasión. La cacareada necesidad de acabar con la impunidad aquí debe tener uno de sus mayores retos. ¿Aquí cabe el sometimiento a la justicia o la confesión de los actos criminales para reducir penas? No somos legos en la materia, lo que sabemos y reclamamos es que los determinadores de tantos crímenes de lesa humanidad no deben seguir tan campantes paseándose por la nación como una oda a la burla del dolor de las víctimas.

El presidente Santos, su gobierno, los organismos de seguridad tienen la obligación de salvaguardar la vida y la integridad del senador Iván Cepeda Castro. Un desafortunado atentado contra su humanidad debe ser un hecho de inmediata conjura por parte de la comunidad internacional que observa con semblanza crítica los acontecimientos de La Habana como una posibilidad cierta de la culminación del conflicto armado y la construcción de la paz. Propósitos estos que se materializan en ambientes propicios para dar fe de la verdad, la justicia y la reparación.

Desde esta orilla, como muchos, estaremos prestos a contribuir al rating del Canal Congreso en la fecha y hora que sea convocada la plenaria parlamentaria para hacer realidad el lema de país: “Colombia es Pasión”.

Gustavo Emilio Balanta Castilla, balantaconcejal@gmail.com

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