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Ganó la dignidad… | Rodrigo Ramírez Pérez

Lo cortés no quita lo valiente… Promovimos el voto en blanco a la alcaldía de Cartagena y la gobernación de Bolívar, pero celebramos con alegría que los ciudadanos indignados eligieran a quien se mostró como el “tractor” para demoler a los corruptos, William Dau.

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

Bien por el alcalde electo. Ahora la tarea es más compleja. El reto, más exigente. Dau tiene la credibilidad de arrinconar a los corruptos y la confianza de no parecerse a ellos.

Felicitar a los jóvenes, quienes, desde sus espacios como redes sociales, fueron el mayor capital para que William Dau ganara con más de 113 mil votos a William García (102 mil votantes), campaña señalada en implementar todas las malas prácticas corruptas electoreras. La muchachada con su voto bajó en tres puntos la abstención (44,75% – elecciones 2019 Vs. 47,75% – elecciones 2015).

También, felicitar a los indignados que hacieron fila en las maquinarias políticas para que le compran el voto y a la hora de decidir eligieron a consciencia, muchos lo hicieron por Dau, y otros, por el blanco. (Malicia indígena conocida como CONEJO)

En nuestro análisis tratamos de darle una explicación lógica a los 39 mil votantes que no marcaron tarjetas a la alcaldía de Cartagena, y los casi 8 mil votos nulos. Entre los dos conceptos suman 47 mil “votos perdidos”.  Cómo se explica esa representativa cifra, también fueron, ¿Voto protesta?

Desde nuestra humilde opinión y entereza, los ciudadanos que nos expresamos democráticamente con el voto en blanco, quienes sumamos una votación de más de 61 mil cartageneros indignados. Muchos de nosotros somos del criterio en acompañar al alcalde electo a construir una ciudad digna, para poner fin a los indicadores sociales que dan vergüenza, así como acabar con la estigmatización que en Cartagena somos un pueblo ignorante y esclavo de los corruptos.

Aclaro, no estamos pidiendo burocracia, en lo particular, no me interesan OPS ni cargos. Tenga la certeza señor Dau, si nos convoca a consenso para construir una ciudad digna, ahí estaremos todos los indignados que nos inclinamos por el voto en blanco.

Muy seguramente, y no lo pongo en duda, que su gabinete estará conformado por gente proba y honesta. Sin malas prácticas en el ejercicio de gobernar. Entre esas, el tráfico de influencia y la pretenciosa necedad de creerse los más impolutos.

La palabra clave es CONSENSO. Señor Dau, usted no gobernará solo, hay un concejo que en su mayoría lo componen “activistas” del sistema corrupto y perverso que tenemos, al cual no sólo debe enfrentar, sino que, con ellos, tendrá que ejercer gobierno. Ahí, es donde tiene que ser más hábil al darle participación en la burocracia, ejercicio natural de la coadministración. Eso es legítimo, si surgen las prácticas corruptas por los concejales, que sea usted el primero en exponerlo a la sociedad, deje que ellos “pelen, el cobre”.

Históricamente, Cartagena ha derrotado en las urnas a los corruptos más de una vez. En los últimos 12 años se ha demostrado, desde la Mariamulata no ganan las maquinarias, sólo que Judtih Pinedo le faltó consenso con los concejales y tuvo en su gobierno presencia de las casas politiqueras que imperaron con muy bajo perfil, tal caso, el rol de los Garcías en el DADIS y otras dependencias. Esto no fue un secreto a voces, era una realidad cómplice de nuestra sociedad.

Mucho antes, lo había logrado Guillermo Paniza, ídem. Su gobierno se la pasó con señalamientos a los corruptos de los Garcías y sin concejo para coadministrar, pero en su interior los Curi tenían su rol en distintas dependencias.

El caso popular de Campo Elías Teherán y Manolo Duque, ambos fueron “cuerpo ajeno” de los corruptos, los hipotecaron en campaña para luego llevarlos al escenario de la interinidad, en el fondo fueron instrumentos de los intereses de quienes sacan el mejor provecho a los gobiernos de la corrupción interina.

Con estos antecedes, señor William Dau, su “tractor” anticorrupción tiene trazada una de las rutas que necesita Cartagena para salir del laberinto oscuro, escéptico y abismal al que nos han llevado los corruptos.

Si al final del camino está la luz de la esperanza que simboliza el voto de confianza que le dieron más de 113 mil cartageneros indignados, usted ha comenzado lo que sus antecesores elegidos como castigo a los corruptos dejaron sin comenzar, extirpar la corrupción.

Cuando el gentilicio, CARTAGENERO, simbolice gente seria, sensata, trabajadora, honesta y confiable, hemos recuperado la dignidad, esa que gozaron muchos de nuestros abuelos, cuando la palabra tenía valor, más que dos pesos en el bolsillo.

Confío en la llegada de los días donde ningún cachaco o foráneo alguno se podrá lavar la lengua por la imagen deshonrosa impuesta, gracias los corruptos, a los cartageneros. Espero que la alegría de volver a arrinconar a las maquinarias no sea inventario de una elección más, sino del verdadero hecho histórico donde la corrupción tuvo satánica sepultura.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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