»
Inicio > Columnistas > Efraín Peñate | Gabo en Aracataca

Efraín Peñate | Gabo en Aracataca

Efraín Peñate Rodríguez, colaborador.
Efraín Peñate Rodríguez, colaborador.

Gabo en Aracataca. Evo en La Paz 

Gabriel García Marquez, el inmortal de “Macondo” y Evo Morales, el indígena Presidente de Bolivia, “frentearon”  valerosamente a “la creme” europea en los  discursos que llegaron a pronunciar con 31 años de diferencia,  en dos escenarios distintos del viejo continente. Le correspondió a Gabo ser primero, pues su discurso fue  en la ceremonia de entrega del Premio Nobel  el 21 de octubre de 1982 en Estocolmo  y el discurso de Evo Morales fue en el  cierre de la  II Cumbre de países exportadores de gas en Julio 12 de 2013  en Moscú.

Gabo se despachó en medio de la expectativa del mundo literario,  con referencia descarnada al despojo de todo cuanto le fue sustraído a América  a  mazazos  expresando:

“No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala…

Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.   América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

 Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Esa vida es una ventaja que aumenta y se acelera:  cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York.  Nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.”

Evo acomodó en una cuenta de cobro, los montos de una deuda de  cinco  siglos impagada a la fecha de  12 de Julio de 2013….

“Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil Kilos de oro y 16 millones de Kilos de plata provenientes de América.”

“Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil Kilos de oro y 16 millones de Kilos  de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.  Muy pesadas son esas moles de oro y plata.

¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?” 

Efraín Humberto Peñate Rodríguez, eprrodr@hotmail.com

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Top