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El disfraz de una renuncia…

Popularmente se dice: soldado avisado… no muere en guerra…

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

Ese soldado es Néstor Humberto Martínez Neira, quien la semana pasada se vistió con el disfraz de la renuncia a la Fiscalía General de la Nación por indignidad, porque consideró que la JEP al no extraditar y dejar en libertad al exguerrillero Jesús Santricht, provocó un choque de trenes que lesionó gravemente la institucionalidad.

Como todo disfraz tiene su show, imitó con la misma habilidad mediática al personaje líder en medios de comunicación y RSS en Colombia, ese mismo que usted ya se imaginó y evitaré mencionar, no por miedo, sino porque todos saben a quién me refiero. Pues su estrategia: “Siempre que me acusen y me demuestren que tengo responsabilidad en los señalamientos, me haré la víctima, para eso tengo una fanática que da la vida por mí…”

Bueno, Néstor Martínez presume que homologar a ese maestro de la trampa, también lo hace presidenciable. Ya entendieron que en Colombia es muy fácil tramar y bravuconear con muchas artimañas al estilo de Juan Zapata, que cuando se ve perdido la desbarata.

Renunció y a las 24 horas se fue al exterior, pues sabía, que la cortina de humo que levantó con la decisión de la JEP, pronto se iba a despejar con las evidencias que hoy revela el Fiscal Ad Hoc en el caso Odebrecht, pruebas que dejan a Martínez Neira con las “nalgas a fuera” y sus manos comprometidas en la manipulación del bochornoso hecho de corrupción a alto nivel.

Pero como todo payaso en su show tiene escenas de torpeza, el disfraz de la renuncia por la no extradición y libertad de Santrich, ya no es la mejor oportunidad para salir por la puerta principal de la fiscalía, y quienes, creyeron en su payasada, quizás hoy se preguntan: ¿Qué hábil es Néstor Martínez para distorsionar la realidad? Otros, dirán: “La oposición compró al Fiscal Ad Hoc.” Quizás les cuesta mucho salir de la ingenuidad.

Quienes sospechamos que su renuncia era una pantomima, desde el mismo momento en que montó su show mediático, sabíamos que se trataba de una estrategia de comunicación para dejar en desequilibrio este hecho que compromete al ex fiscal Martínez Neira en uno de los caso de corrupción sin precedente a nivel global, como lo es Odebrecht, que en otros países la justicia se hace notar, mientras que en Colombia se dan ejemplos macabros que verdaderamente arrastran la credibilidad de la institucionalidad.

Ojalá la justicia se haga notar y demuestre con celeridad la responsabilidad o no, de Néstor Martínez en el caso de Odebrecht, donde pese a sus impedimentos, hoy, surgen unas evidencias que lo señalan de meter mano para salvar sus intereses. Pero que sea la jurisprudencia la que nos aclare todo, por el bien de la institucionalidad. Y así, dar ejemplo, que impidan a nuevos payasos usar disfraces para cada ocasión…

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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