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El 20 de julio llegó el Béisbol a Cartagena

La llegada del béisbol a Cartagena
120 años de historia

La historia empieza el 20 de julio de 1897 cuando el béisbol se dio a conocer en Cartagena, de acuerdo con varios testigos que narran que los estudiantes de la Universidad de Cartagena, los hermanos panameños Raúl y Eduardo Román Pasos, junto con el cubano Enrique Segrera, mostraron el juego a varios de sus compañeros, al lanzar y batear pelotas en el parque Apolo de la Ermita de El Cabrero, las cuales habían traído de sus regiones.

Este hecho pasó inadvertido para la población urbana de la ciudad que no frecuentaba aquel sector por considerarlo extramural; además que no quedó documentado en la prensa y, tampoco tuvo continuidad porque al estallar la guerra de los Mil Días poco tiempo después, entre 1899 y 1902, el centro de estudios fue cerrado y la práctica del béisbol desapareció por sustracción de materia, porque la mayoría de sus cultores eran nativos de la provincia de Panamá y al presentarse el conflicto bélico fueron requeridos por sus padres.

Aproximándonos a la época actual en lo referente al nacimiento de la pelota chica en Colombia, se debe tener mucho cuidado para evitar caer en errores cronológicos. En algunos recortes de prensa que conservamos, escritos en diferentes años por el periodista y líder cívico cartagenero, Ramón León y Bernett en su revista Ciudad Heroica, informa que con base en las conversaciones que sostuvo con los señores Sebastián Arteta y Miguel Valiente, estos le manifestaron “que el béisbol fue traído a Cartagena en el año 1897 por parte del joven residente en Panamá, Eduardo Román Pasos, quien el día 20 de julio marcó con cal la plaza de El Cabrero, siendo ayudado por otros muchachos, como Enrique Román, José Luis Hernández, Enrique Segrera, Raúl Román, Federico Cortecero, Alejandro Amador y Cortés, Darío Muñoz, Ramón Valdés, Domingo Díaz Granados y Eduardo Hernández, quienes hicieron las primeras exhibiciones con los bates y las bolas que aquel transportó desde el istmo”.

Por otro lado, Amador y Cortés le declaró a León y Bernett, “que quien trajo el béisbol fue el cubano Enrique Segrera cuando regresó de un viaje de La Habana, en el mismo año de 1897”. Otro personaje -Raúl Román Pasos- también afirmó que el hecho que nos ocupa tuvo lugar en la fecha indicada arriba, pero con la aseveración que quien trasladó los implementos fue él mismo y desde Panamá. Vale la pena señalar que ya en ese año, países como Australia, Italia, Francia, Irlanda, Egipto y hasta Ceilán, conocían la práctica del béisbol.

Veamos cómo obtuve la información reveladora de que aquí en Cartagena se jugó béisbol por primera vez en el año de 1897: De la edición Nº28 de la misma revista, correspondiente al año de 1953, tomo los siguientes apartes de un artículo que lleva la firma de Ramón León y Bernett que apareció con el siguiente título:

“HACE 56 AÑOS SE JUGÓ BASE-BALL EN CARTAGENA”

“Naturalmente, la primicia informativa que hoy damos, en manera alguna resta mérito a los hermanos Zúñiga como pioneros constantes e insomnes del deporte del base-ball en Colombia ya que las primeras demostraciones de base-ball en referencia que tuvieron lugar en 1897, fueron “flores de un día”, que no lograron arraigarse en la conciencia popular. “Siempre en persecución de mayores datos; obtuvimos, coincidencialmente, el relato que nos hizo el anciano Chan Arteta, viejo servidor de doña Rafaelita Román de Ramos, relato que leerán nuestros lectores en otro lugar de esta edición. Esta charla, como el reportaje a don Gonzalo Zúñiga, a Luis F. de Zubiría, a “Tatayo” (Luis Carlos Delgado) y otros, datan de 1.947; y sólo hoy ven la luz pública, por las razones que exponemos en la advertencia que precede a la historia del Base-ball en Colombia, que también publicamos en esta edición.

“El viejo Arteta nos llevó a una fuente segura. La de que en el año de 1.897, se jugó Base-ball en El Cabrero. Veamos esta parte del relato del anciano “Chan” Arteta:
-”Dos años después de la revolución de Lugo (1.895) -habla Arteta- vino del exterior el niño Eduardo Román Pasos, y trajo un poco de cosas con que hoy juegan aquí. El niño Eduardo vino a estudiar para abogado. Ese mismo año, para un 20 de julio, pintaron con cal la plaza de El Cabrero y allí con los palos, le pegaban a la pelota blanca. Luego, uno corría “alante”, otro lo seguía con la pelota y le decía “taj calao”… “jugaban también el niño Enriquito y otros -recuerdo, que venían con un poco de niñas para ver el juego”.
“Para confirmar lo anterior, charlé con don Miguel Valiente, residente del Cabrero y quien fuera mucho de la casa de doña Soledad Román de Núñez, y éste me dijo: “Es cierto que jugaron varias veces al bate en la plaza del Cabrero. El promotor fue don Eduardo Román Pasos, cuando vino a estudiar derecho en la Universidad de Cartagena. Esos juegos no duraron mucho” – y agregó:- “jugaban don Enrique P. Román, Federico Cortecero, el conde Amador y Cortés y su hermano Alejandro, Domingo Díaz Granados, don Eduardo Hernández Benedetti y otros que no recuerdo”1
1- REVISTA CIUDAD HEROICA, Junio 1953. Edición Nº 28,

UNA INTERRUPCIÓN

Todo lo anterior se pudo dar, debido a que como Cartagena era ciudad universitaria y la de mayor prestigio en Colombia, los jóvenes de alta posición social en Panamá venían a estudiar a nuestra alma máter y así pudieron importar el deporte de la pelota chica, el cual se practicó por esos días sin ninguna técnica y sin ningún reglamento, más bien como un pasatiempo. Pero al poco tiempo de este hecho, estalló la guerra civil llamada de los Mil Días, y, ese acontecimiento bélico dispersó a sus practicantes e hizo desaparecer el naciente deporte.

En síntesis, se señalan diferentes nombres de quienes trajeron el béisbol a Cartagena, pero en lo que sí coinciden, es que este hecho fue en 1897, lo que quiere decir que se van a cumplir 120 años que fue traído a la ciudad. Lamentablemente, por falta de archivos y de la poca o nula investigación que se ha realizado sobre el tema, estamos regalando historia y no le damos la importancia que eso tiene, dejando pasar inadvertidamente tal acontecimiento.

Raúl Porto Cabrales, rportoc@hotmail.com

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