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Efraín Peñate | Con el lema de Martí

Efraín Peñate Rodríguez, colaborador.
Efraín Peñate Rodríguez, colaborador.

«Si no luchas, ten al menos la decencia de respetar a quienes sí lo hacen:» José  Martí.

Invoco al pensador cubano, antes de enfocar como lo hago aquí, el tema adiposo del Junior en su intentón de conformar equipo  «con ganas» para el otro año.

Me obliga a ponerme en guardia la noticia de la vinculación de Carlos Araújo como brazo derecho de Alexis Mendoza en la tarea de dirigir el plantel  juniorista, que ya ha iniciado su estrategia para  «recuperar mercado» entre su afición  (clientela) que,  como la de los demás equipos colombianos, ha optado por ausentarse de los estadios por dos razones:

  1. La embriagadora atracción de los partidos  MADE IN EUROPA, que todos vemos por televisión en la comodidad del hogar… o el estadero… o la pantalla gigante que muchos vivos colocan aqui en B/quilla, sabedores de que el pretexto conduce a «mamar cerveza» antes… en… y después de los 90 minutos que valen el gasto «de la beba»  a la que conducen los  Messi… Falcao… James… Cristiano…Martínez… Cuadrado… Guarín… etc… etc…
  2. La tendencia «uribista» del lenguaje violento, agresivo, incendiario que se identifica en las voces de narradores y comentaristas de nuestra radio y televisión, detrás de la estancia momentánea en las gradas, y luego fuera el estadio, después del partido.  Exaspera los ánimos  y  estimula la reacción sanguinaria de barras dejando saldos de muertos y heridos.  Ningún goce. Cero satisfacción.

El fútbol profesional colombiano que se quedó en Colombia no llega a expresarse ni con la mediana calidad que hasta hace unos 30 años se veía en nuestros campeonatos aficionados de ligas departamentales. El molde profesional ha barrido numéricamente la floración de prospectos que antes eran  retenidos suficientemente en grandes cantidades y «maduraban» en forma óptima para estrenarse allá en la liga profesional convertidos en suceso atractivo.

Hoy «se maduran biches», pues los de gran promesa  en su asomo… zuas!  Salen enseguida para  Europa. Allá los toma un molde forjador de campeones estructurado en las organizaciones, que lo primero que tienen es un productivo departamento de psicología que orienta al joven a portarse como PROFESIONAL.

Acá no. Acá, sobretodo Junior, carece de ese basamento formativo.  Y desde la época en que apareció por aquí un brasilero llamado Toninho, que trajo la fiebre del  «aleluyismo», uno a uno se fueron perdiendo para el fútbol elementos que como Galeano, Mendoza, Araújo, Amaya, Palacios, Giovani Hernández  (que yo recuerde), continuaron cobrando jugosos contratos que firmaban para jugar, pero su intención, su tiempo y su ánimo estaba dedicado más bien a orar a Dios. ¡Nada de fútbol!

La vez que Comesaña siendo técnico, allá en la concentración del desaparecido Hotel Royal, me relataba quejumbroso que el antioqueño  Galeano en la concentración iba de pieza en pieza,  sonsacaba a sus compañeros a trasnochar en las llamadas «vigilias» para  desperdiciar  3 o 4 horas entre las  3  y  6 de la mañana cantando Osanas y aleluyas al señor, le sugerí expulsar de la concentración al ocurrente cachaco Galeano, pues para eso no le era pagado un buen dinero en Junior, sino para preservar su mejor estado físico para jugar.

Comesaña no encaró nunca una acción. De ello se explica que un jugador como Carlos Araújo, venido de Valledupar con el sentido dejo del acordeon vallenato, se hubiera abrazado a la Biblia y con ello apresuraba respuestas absurdas  a preguntas que le eran formuladas en torno de su accionar como futbolista.  «Es que Dios no quiso que yo hiciera ese gol», me respondió al aire una vez a una pregunta que le formulé.

En un concepto que emití hace pocos días en esta misma red, deduje que la idea de Alexis Mendoza de  tener a su  servicio  (no al servicio del Junior)  a tres subalternos como sus auxialares, podía encaminar a  que a lo mejor Mendoza está más bien pensando montar una  Iglesia-garaje Aleluya y que para ello se adelantó a montar el cuerpo de predicadores. Pues ya tiene a su cuñado como ese segundo predicador. Otra cosa no puedo considerar, después de aquella respuesta del entonces jugador  Araújo convertido en borrego religioso.

Aclaro que NO  SOY ateo.  Conservo mis convicciones acerca de ese tema, inculcadas en los  522 años que hace, que arribaron aquí en tres canoas llenas de ladrones un Cristóbal Colón con sus secuaces que desde ese instante, condujeron a los nativos a cambiar sus creencias. Ya hicimos ese cambio. Y ahora… Yo no voy a volver  a cambiar.

Pero creo en el efecto positivo de un buen trabajo de psicología.  De seguro, ese profesional que contraten. conminara a Alexis, Araújo y demás a dejar allá fuera del estadio sus creencia en tanto que acá, adentro del estadio hacemos el fútbol. Para eso nos pagan. ¡Y muy bien!

Efraín Humberto Peñate Rodríguez, eprrodr@hotmail.com

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