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Efraín Peñate | Blas de Lezo

Efraín Peñate Rodríguez, colaborador.
Efraín Peñate Rodríguez, colaborador.

Blas de Lezo vs. Edward Vernon

Es un cuento  fastidioso esa imprudencia bastarda del Alcalde de Cartagena, Dionisio Vélez y su carnal empecinado Sabas Pretelt, de imponer la instalación de una placa en la que se rinde  (?) tributo a unos ingleses de los que intervinieron en la batalla perdida en forma vergonzosa por el Almirante Sajón Edward Vernon en marzo de 1741 frente al también invasor poder español representado por el discapacitado Blas de Lezo. Creo que se puede utilizar un recurso idiomático de uso beisbolero en Cartagena y toda la costa,   para calificar la “metida de pata” de Vélez:  “Se ponchó tirándole.”

Se escenificaba por esos tiempos una confrontación  Anglo-Hispánica, puesta en escena a través de enfrentamientos entre fuerzas navales a los cuales se llamó “la guerra de la oreja de Jenkins”, pues ese apéndice le había sido cortado a Robert Jenkins,  Capitán de un Corsario inglés, por parte de un Capitán español de nombre Juan León Fandiño. Todo ello era producto de la persecución Española a Corsarios Ingleses enviados por la propia Corona a saquear los navíos españoles que transportaban enormes cantidades de oro y plata desde América hasta España. El Corsario Jenkis provocó la ira de la cámara de los Lores en Londres, cuando  oreja en mano,  expresó todo humillado el revés en combate habido cerca a las costas de Florida.

Cartagena era el puerto de embarque principal para el cabotaje entre la invadida América y la invasora España. Cabotaje que constaba de enormes riquezas de toda índole ademas del Oro y la Plata que eran embarcadas hacia España y de regreso, más españoles con su idioma y predicadores en sotana inculcando el cristianismo a los nativos.  Esa gabela la apetecía Inglaterra que solo pudo apoderarse de los territorios del norte  mientras Portugal se conformaba con  acaparar Brasil. Entretanto, Holandeses y Alemanes fueron débiles en sus intentos.

Vernon fue comisionado para hacer sucumbir a España. Por lo menos, eso tradujo la Cámara de los Lores, en reacción a la oreja de  Jenkins que le fue mostrada sobre sus escritorios por el apenado combatiente corsario.  195 navíos fueron ocupados por 23.600 combatientes del  mar, se le asignaron a Vernon.

Se le agregaron  4.000 reclutas de Virginia (USA), enviados por un hermano de George Washington, de nombre  Lawrence.  Blas de Lezo contaba con la ciudad amurallada cuyo ejército no pasaba de  3.000 efectivos, apoyados por unos 400  indios flecheros, distribuidos en  seis navíos identificados como  “Galicia”, “San Felipe”, “San Carlos”, “África”, “Dragón” y “El Conquistador”.

No pudo triunfar Vernon, cuya dirección militar movió a la Cámara de los Lores ordenar precipitadamente el acuñamiento de  monedas que aseguraban la toma de Cartagena.  Fue inmensamente superior la astucia del  Manco, Tuerto y Cojo Blas de Lezo, que la  prepotencia  en pertrechos y en hombres, que trajo Vernon  con superiodidad  numérica de  10  a  1. La labor de los indios flecheros fue contundente, en cuanto los ingleses lograron  penetrar por la retaguardia de la zona amurallada, abatiéndolos con sus armas primitivas y cuando no, los ingleses troperos de infantería sucumbieron a las enfermedades tropicales. Vernon mismo apeló a hundir naves repletas de heridos y moribundos, dejando las que pudieran ser guiadas por sobrevivientes sanos sin arriesgar sobrecupos.

No dudo que la casi totalidad del pueblo  Cartagenero conocedor de estos hechos históricos, se solidariza como yo,  con el ingeniero Jaime Rendón que “levantó a mona” el esperpento puesto allí por el propio Alcalde. Abusador y sujeto de investigación el funcionario  Dionisio Vélez , pues para esa clase de procedimientos se requiere un trámite que incorpora, además del Concejo Distrital, a una serie de entidades de la propia ciudad a la que le cae mal esta clase de abusos de autoridad . Y de paso también esa sociedad cartagenera deplora que en su reaparición  un Sabas Pretelt, que bastante encono despierta después de su papel en el tema de “la Yidispolítica”, quiera localizar protagonismo de tan mala manera.

Efraín Humberto Peñate Rodríguez, eprrodr@hotmail.com

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