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Eduardo Verano | Nuestro petróleo

Eduardo Verano De La Rosa, colaborador.
Eduardo Verano De La Rosa, colaborador.

La era cruda de nuestro petróleo

Después de 10 años de euforia petrolera es evidente la descolgada de los precios del barril de crudo, nuestro principal rubro de exportación y generador de recursos del Estado.  Todo esto ocasionará un impacto en nuestra economía y nos debe obligar a construir una real estrategia exportadora competitiva.

También se han descolgado, en 40%, los precios de carbón y ferroníquel por la disminución en el crecimiento de las economías de China e India, consumidores importantes. El precio máximo del petróleo llegó en julio de 2008 a USD$146 por barril.

Sin duda, estamos en una etapa nueva y diferente en materia de producción de energía. La revolución de los esquistos (nueva modalidad de producción de gas extraído de las rocas cuaternarias) hará que Estados Unidos se convierta en un gran productor y exportador de energía.

Antes, Estados Unidos consumía 21 millones de barriles por día y producía solo la tercera parte. En un futuro inmediato será un exportador neto de energía por la nueva y abundante disponibilidad de gas. Eso cambia todo el mercado.

Los menores ingresos petroleros tendrán un impacto en el crecimiento de nuestra economía. Tuvimos un incremento de 7.5% en el año 2007 y ahora vamos a crecer 4%, todo porque las exportaciones minero-energéticas son el 70% del total.

Como explicó Rudolf Hommes, si el precio del petróleo permaneciera varios años en USD$60 por barril, habría una recesión en nuestra economía, y nuestro crecimiento económico bajaría a 1.4% lo que aumentaría el desempleo, la pobreza y la clase media.

El problema principal es que no consolidamos una estrategia para diversificar las exportaciones, no construimos infraestructura industrial ni dimos incentivos con los recursos de la bonanza. Hoy, hubiésemos tenido un sustituto de los ingresos petroleros. Creímos que la bonanza era eterna.

Un país pobre no puede darse el lujo de no construir esa estrategia exportable con su infraestructura en un momento de bonanza. Los ciclos de buenos precios son finitos y no se sabe cuándo volveremos a tener esa oportunidad.

Por el contrario, el país importó más de la cuenta, en especial lujos innecesarios. Nos dimos buena vida. Gastamos recursos del Estado sin tener en cuenta los preceptos del buen Gobierno que el propio Presidente ha pregonado a lo largo de su carrera política.

Otro aspecto que va a ocurrir es la diminución de las regalías, volveremos a nuestro nivel real. Las regalías llegaron a $10.6 billones en 2012 y si el precio del petróleo sigue bajando seguramente estos rubros se van a disminuir.

Sin embargo, tendremos aspectos positivos. Ya nuestra ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez-Correa nos invita a eliminar las barreras mentales y a acabar con mitos errados para que podamos construir una agenda exportadora con disciplina y vigor que supla nuestros ingresos petroleros y facilite la exportación de nuestros productos agroindustriales, manufacturas, servicios y turismo.

La disminución que habíamos tenido en nuestras exportaciones por la revaluación del peso colombiano hacía que recibiéramos menos pesos, al restar competitividad a nuestras exportaciones. En especial, porque la revaluación ocurrió al mismo tiempo que habíamos firmado más de 10  TLCs, es decir, que se contrarrestó el efecto positivo de esos tratados con una disminución de los ingresos de exportación. Fue lo más parecido a la ‘Enfermedad Holandesa’.

La fiesta del boom económico en Latinoamérica ha llegado a su fin. Ya se nota la desaceleración de las economías. Chile, por ejemplo, a pesar de tener una administración económica sólida ha visto una disminución ostensible de su crecimiento que ha llegado a 1.5%.

Hemos pasado por una etapa de 10 años fáciles por el  petróleo y como en toda carrera de largo aliento, ahora viene la etapa de subida que es más difícil y que requiere de un sabio manejo económico de nuestro país. Aceptemos la invitación de la ministra de atrevernos a competir en el comercio internacional.

Eduardo Verano De La Rosa, veranodelarosa@hotmail.com

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