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Después de 36 años…

La primera vez que muchos cartageneros nos enteramos que la ciudad tenía fecha de fundación fue en 1983. Para entonces, se conmemoraban 450 años de haber declarado el territorio Kalamarí en Cartagena de Indias.

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

Recuerdo que esa fue la única conmemoración rimbombante, festiva y de etiqueta que le he conocido a la Heroica. Fue más ruidosa que el bicentenario de la independencia en el 2011. Quizás porque nos orgullece sentirnos colonizados. Todavía pesa mucho las cadenas que nos unen a la Europa invasora de los SXV-SXIX.

Compañeros de historia, en la difícil tarea de narrar el pasado, la implacable verdad tiene tantas orillas y tantos miradores hacía el cielo que en oportunidades se confunden los documentos. Al final uno se pregunta: ¿Esto es una historia de ficción o así fue que se interpretó la realidad?

Aquí, tampoco tenemos esa respuesta. Lo único que sé, que la época que estamos viviendo en Cartagena es tan dolorosa e injusta como aquella que la historia nos narra y califica a la ciudad con el título de Heroica.

Duele que quienes habitamos este territorio (nativos y foráneos asentados en la ciudad) nos dé lo mismo estás efemérides. Y como nos acostumbramos a buscar solo culpables, y muy poco reconocer nuestras culpas, entonces que la Heroica perpetúe su heroísmo contras las injusticias, que a todo nivel nos ubica como un lugar cada vez más distante de sociedades equitativas.

Creo que quienes habitamos este territorio de guerreros -no por nosotros, sino por los indios que lo defendieron de los invasores europeos- nos falta lo más humilde que debe tener todo ser humano, ser agradecido. Con Cartagena, muy pocos, tenemos con ella gratitud.

Cuando uno es agradecido, es como el indio guerrero por su Kalamarí, defiende su territorio, se enfrenta sin miedo y actúa con justicia por legitimar la permanencia del orden y los buenos modelos de sociedad. A Cartagena de Indias le hace falta esas almas guerreras que le impidan a los comerciantes de la política, a los empresarios depredadores y perversos, a los indiferentes y a los que ondean la bandera meimportaunculo permitirle que sigan consumiéndose la ciudad, y luego la desechan como si se tratara de un condón sucio y contaminado.

Todavía tenemos la oportunidad de sacar de lo más hondo de nuestro corazón las fuerzas necesarias para ser cartageneros de almas guerreras, con la intransigencia para cerrarle el paso a todo aquel que tiene garras de león con disfraz de oveja, y su objetivo, es llevarse en los cuernos la imagen de la ciudad.

En medio de tantos títulos honoríficos para la Heroica, también se alzan los calificativos bochornosos que nos impiden levantar la frente, cargamos tantas culpas ajenas, nuestra indiferencia también nos hace cómplices de la realidad dolorosa e injusta que se posa en este territorio que hoy cumple 486 años de una fundación aleatoria, pues la historia, en particular no registra el 01 junio de 1533 como tal, sólo que las cartas de los colonizadores datan que para esa fecha ya la ciudad había sido fundada.

Entonces, la invitación es entender que debemos refundar la ciudad, lo primero es reconocernos como cartageneros, independientemente, si nacimos o no en este territorio. Es la gratitud con esta urbe el combustible que nos impulsa a defenderla, a lucharla, a pelearla contra las mismas garras que llegaron con los invasores hace más de 500 años, son los mismos, aunque sea otra época y hayan nacido aquí.

En esos cartageneros armados y desarmados, la mayoría estamos diezmados, pues llevamos en la frente el puño del vencido. Si seguimos así, y continuamos llenos de tantas justificaciones sin acciones, este territorio le seguirá perteneciendo a los mismos demonios que llegaron de Europa…

Más que festejar e izar las banderas de todos los tamaños en nuestras casas, y expresar la cartagenidad como se luce una camiseta, tenemos es que sudarla, botarla del estadio con las bases llenas, robase home y dejar con manilla en mano a los que ya sabemos que la ciudad le importa un pito… Pues con ese juguete sólo hacen bulla!!!

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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