»
Inicio > Columnistas > Desacordar el bien | Juan V. Gutiérrez M.

Desacordar el bien | Juan V. Gutiérrez M.

Juan Vicente Guiterrez Magallanes, colaborador
Juan Vicente Guiterrez Magallanes, colaborador

En Colombia sucede lo más insólito: Desacordar el bien

“fanatismo: Habréis observado más de una vez que ese fanatismo,

Hacia el que los hombres tienen tanta tendencia, ha servido siempre

Para hacerles  no sólo más brutos  sino también  más malvados”…

                             ( EM vol. I, p. 771 – Fernando  Savater. “Voltaire contra los  fanáticos”)

Desde tiempos inmemorables  hemos  estado en guerras, ya fuera  con otras tribus o con los que nos invadían y continuaron invadiendo estas tierras de Dorados  escondidos o a la vista. Y después constituidos en República, fuimos bautizados con aguas de guerras  que no han cesado.

Es por todo  esto que Gonzalo España, se ve precisado a escribir el texto: “ EL PAÍS  QUE SE HIZO A TIROS”: “ los protagonistas de aquellos días  estaban divididos  en clanes y familias  rivales, enzarzados  en disputas por puestos  y dignidades; que la división  fue motivada  por las ideas  que unos tenían  a favor de un  régimen  centralista y otros  a favor de un régimen  federal, Nariño  bautizó  el período como  “la Patria Boba”.( pág. 21).

Las guerras  se generaban como juego de niños donde  los hombres caían como muñecos de plomo  que dejaban una sonrisa en el triunfante adversario. Aquello parecía que jugaran con lápices de color rojo, apostando quien lograba pintar la mayor extensión del territorio colombiano o tiñera de rojo – sangre,  los ríos del país.

Era y ha sido la sinrazón de diatribas que nos han llevado a ser  ubicados como : “más pasionales que racionales , más amantes del poder  que de la paz  y más dispuestos a imponernos  a nuestros antagonistas que a concertar  con ellos, por lo cual siempre encontramos motivos  para enfrentarnos, al punto que aún  hoy, entre quienes  matan a otros compatriotas,  muchos no saben bien por qué lo hacen, pero se mantienen en ese siniestro  hábito ya que,  a diferencia de otros  campos  en que los colombianos  a veces nos  destacamos  y a veces decaemos, en el ejercicio de la violencia, siempre hemos sido buenos. ¡Triste y dolorosamente buenos!”(¿ Cómo somos? Los colombianos. Germán Puyana García, pág. 27-28). Con todo el historial que llevamos encima, como se puede  apreciar en cita que hace Indalecio Liévano Aguirre  de  Felipe Zapata – “hemos tenido  veinte revoluciones  locales  y diez gobiernos destruidos por las armas”, lo anterior, comprendido  en doce años desde 1863 hasta 1875, de gobierno Federalista(“Rafael Núñez “ de Indalecio).

No se alcanza el silencio de las espadas y armas tronantes, se toma el tiempo entre 1877 y 1877 para montar una guerra entre colombianos, ya fueran políticos, religiosos, conservadores y liberales con mayor proporción de muertos que desconocían los motivos de la contienda. Se da un breve silencio y se vuelve a la guerra entre 1884 y 1885 entre liberales duros, blandos y conservadores, después se recupera un corto silencio para invocar a  santos y espíritus de una oración de  escondida paz .

Seguir lectura en el siguiente enlace: desacordar-el-bien

Juan V Gutiérrez Magallanes, juanvgutierrezm@yahoo.es

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Top