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Claudia Jaramillo | Madrid

Claudia Jaramillo, colaboradora.
Claudia Jaramillo, colaboradora.

Llegué a Madrid en plena fiesta de San Isidro pero yo no lo sabía. Apenas aterricé me sentí rara, había en Barajas una escultura de Botero, una gato negro y enorme que me saludaba, miré para atrás como para comprobar que de verdad me separaba un océano. Me recogieron dos personas que me preguntaron tres veces que si yo era yo. Ellos esperaban una colombiana, les dije que sí, afirmándome tres veces, ellos querían que yo fuese una latina exótica y despampanante y les salí yo, tan vista, tan insípida. En todo caso di una vuelta. Acababa de dejar la maleta con todas mis cosas en una residencia ilegal que me había conseguido la amiga de la amiga de una prima que no veía hacía mil años.

Yo no conocía a nadie, solo esos dos señores del aeropuerto y todavía no estaba preparada para el acento ni para el clima ni para la altitud ni la longitud de las cosas. Nunca me acostumbré a esa forma gutural de decir Jaramillo, una jota salida de la garganta que parecía no terminar nunca, jjjjjjjjjjjjjaramillo.

Me fui al centro en Metro, sabía usarlo porque en Medellín ya estaba, no era muy distinto, pero me pasé dos estaciones hasta que aprendí a abrir las puertas, es que no son automáticas, disimulé lo mejor que pude, abrí la puerta y fui a lado contrario a esperar el siguiente tren.

Recuerdo que estaba muy contenta, conociendo otro mundo distinto, entonces empecé a ver señoras con un pañuelo amarrado en la cabeza y un clavel en la coronilla, ahí fue cuando me dije que yo no iba a hacer eso de ‘allá donde fueres, haz lo que vieres’ ¡ni loca! Yo no me pensaba poner un clavel coronando el culmen de mi inteligencia. Caminé por las casetas y vi las morcillas ¿no se suponía que eso era colombiano? Pues no, menuda decepción descubrir que esas tripas rellenas de arroz ni siquiera eran nuestras, ni los chorizos, ni la mortadela ni el salchichón; entre las orquestas, los borrachos, la música y las botellas vacías por el suelo, tardé un rato en darme cuenta que no estaba en Medellín, me sentía como en casa.

Claudia Jaramillo, @LaMiope

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