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Beneficiados por crisis… | Rodrigo Ramírez

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.
Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

Los movimientos ecologistas hace más de 50 años pronosticaron el desorden climático, que desde los 90 del SXX, hemos vivido en diferentes partes del mundo.

Sin embargo, los agentes responsables del calentamiento global o efecto de invernadero, principal fenómeno que alteran el estado natural del clima, continúan sus procesos con mayor vehemencia e incidencia, hoy son más las industrias, más los automóviles, más los crecimientos urbanos y más los daños ambientales en zonas rurales por los monocultivos, explotación minera, expansión ganadera, Etc.

Pensar en negocios y ganar mucho dinero sin importar el futuro de la humanidad, inspira a los capitalistas en ser terratenientes y arrebatan a nativos sus territorios sin importar sus usos y costumbres, sólo con el propósito de tener siempre el poder económico y político.

Por eso los inversionistas proyectaron y visionaron hace mucho tiempo el cambio de los cultivos de alimentos para la gente por las plantas como la palma de africana y otras, que son materia prima de los biocombustibles, negocio inspirado ante la inminente crisis del petróleo. Aunque suene odioso, la sensación que nos queda es: la vida de los seres vivos y el medio ambiente nos vale un pito, lo que importa es que las máquinas sigan contaminando y produciendo dinero.

Igual con el crecimiento de los hatos ganaderos de terratenientes que diversifican sus negocios, cada vez más tecnificados sin estudios profundos de sus consecuencias ambientales y efectos colaterales en consumidores por los derivados y productos de la ganadería.

Y dentro de ese plan diversos de negocios, en algunos casos se cuenta, el lavado de activos, nacientes en actividades ilegales. Y una vez más, la víctima es el campesino o nativo que con presencia o no de grupos armados le queda una sola opción, regalar su territorio, pues debe huir, malvender o abandonar su propiedad, y lastimosamente suscribirse a la nueva condición de desplazado, luego asentarse en las zonas marginadas de ciudades donde la vida es otra, muy salvaje y desesperanzadora.

Tangencialmente hagamos el paralelo con las víctimas de la expansión minera tanto legal e ilegal, un capítulo muy especial, al punto extremo de cambiar el cauce de ríos para favorecer sus empresas, así como la implementación de una política sistemática para despojar del territorio a sus ancestrales dueños con el modelo del progreso, que en esencia es propagar las disputas internas, al tiempo, el invasor minero genera contaminación, corrupción y delincuencia.

La minería se volvió una actividad que trae, además, letales consecuencias en la salud de las comunidades vecinas a los yacimientos, donde a todas luces, la extracción del mineral está por encimas de los derechos fundamentales de la gente. Todo esto, es también, otro de los factores que estimula la migración. Queda claro que el inversionista lo único que le importa es ganar dinero, y cree, que aportar una partecita del mismo, repara los daños sociales, con ello, disfraza los perjuicios ambientales.

El anterior panorama es una clara antítesis, por ejemplo, el proceso de industrialización y minero están en su máximo auge, sin importar el impacto negativo a nivel ecológico, pese a los protocolos internacionales pactados. El contentillo es crear ONG o destinar recursos económicos a proyectos sociales que mitigan con pañitos de agua tibia los daños en las comunidades vecinas a sus factorías.

La anterior es una política que fácilmente permea y motiva la corrupción, la muestra es muy palpable, la mayoría de los recursos económicos que aportan los capitalistas en programas sociales para las comunidades afectadas sirven de muy poco para resolver la consecuencia perjudicial al medio ambiente. Sin embargo, es muy común ver por los distintos medios de comunicación a los capitalistas pavonearse con el argumento: “somos una organización empresarial, sostenible y responsable, RSE. Generamos empleo y somos el motor de desarrollo que eleva la calidad de vida de la gente”. ¿Sofisma o filantropía de la diplomacia?

A pesar de que los ambientalistas con la misma plata de los capitalistas emprenden campañas para crear conciencia de forma masiva en seres humanos por la conservación de los recursos naturales, el resultado es nulo, porque la publicidad que promueven los mismos jeques del capital, por la otra orilla, en motivar estilos de vida que satisfagan la sociedad de consumo, es más efectiva para sus modelos económicos.

La reflexión que hasta aquí hemos narrado, me aterriza en las alarmas que están encendidas, ahorro de energía y agua potable. Ese, es el gran llamado del Gobierno Central y la noticia de primer plano todos los días en los medios de comunicación periodísticos, y nos recuerdan los perjuicios del apagón en la Era Gaviria, (comienzos de los 90 SXX) como consecuencia del fenómeno del niño, que en aquel entonces era totalmente nuevo.

Recuerdo que fue una amarga experiencia por la prolongación del tiempo de sequía, como resultado del calentamiento global. Sin embargo, ese estado de emergencia se prestó para los negociados, donde la señora corrupción nos dio una penosa lección.

Me acuerdo que del otro lado del mundo llegó una barcaza generadora de energía que nunca aportó un kilovatio al sistema eléctrico nacional, pero sí se llevó una gruesa millonada. Y así, muchos otros casos bochornosos donde los politiqueros y empresarios del billete fácil sacaron sus buenas tajadas. Los sabios de las crisis…

Mucho antes de que se prendieran las alamas, conozco personas que están ahorrando energía y agua, ni siquiera lo hacen para que les llegue más barato la factura de esos servicios, para ellos, es un estilo de vida consecuente con todo el daño ambiental que generan los salvajes del capitalismo, pues consideran que ser ejemplo de algo sirve, y en coyunturas como el inminente apagón, los medios de comunicación los ubican en el rol de buenos ciudadanos. Otra forma de vender la filantropía productiva, algunos de ellos son consultores en proyectos sociales y ambientales con las comunidades. Eso es un trabajo digno y respetable.

Por fortuna este año 2016, que ha sido pronosticado como seco, ya comenzó a quitarse esa sentencia, en algunas zonas del país empezó a llover, porque el mismo desorden climático poco garantiza que efectivamente los observadores del clima sean asertivos.  Eso es una buena noticia en todos los sentidos.

Que siga lloviendo, eso nos tranquiliza y evita llegar al estado de emergencia que se viene anunciando, la experiencia nos dice, que en época de crisis estatales, quienes sacan el mejor beneficio son los amigos de la corrupción. Que llueva que la virgen está en la cueva…

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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