»
Inicio > Talentos... > Un poeta Pendejón

Un poeta Pendejón

Está recién parido el poeta Josse Sarabia Canto, una nueva obra producto de su magín aparece en  el complejo cosmos de la literatura, en esta ocasión el título “Diáspora de mi Vida”, un nombre que apareció por arte de birlibirloque, porque siempre en los intercambios dialógicos le escuché hablar de “A Punta de Marihuana” denominación que no solo es sonora, contundente, sino propio de escritores con un vasto trajín en las lides de esta expresión artística.

Supongo, que el cambio obedeció a que la obra del conspicuo liróforo, fue auspiciada por un mecenas “católico”, esos que sin saber cómo se pare un verso imponen su voluntad ejerciendo la sombría práctica de la domesticidad en aquellos que por su precariedad económica se los permiten, sé del carácter arisco e indomable de Sarabia, pero también sé de su vulnerabilidad pecuniaria, lo que pudo ser la causa de su aquiescencia con relación al cambio nominal.

Cuando supe del nacimiento de esta obra me alegré en sobredosis, pero al enterarme del título sentí una decepción astronómica y exclamé, ¡Diáspora de mi Vida!, es un nombre pediátrico, propio de escritores neófitos,  timoratos, religiosos, tengo la certitud que un bardo heteróclito, excéntrico, iconoclasta y subversivo por demás, como Jossé Sarabia Canto, no se le ocurre adjetivar su creación artística con una nominación tan pueril.

Con el ánimo de sustentar mi crítica, traigo a colación al escritor español Camilo José Cela, quien en la etapa iniciática de su vida escritural produjo títulos como La Familia de Pascual Duarte, luego, al madurar como escritor lanzó Cachondeos, Escarceos y Otros Meneos, de igual forma García Márquez inició con La Hojarasca y remató con Memoria de mis Putas Tristes, y en mi caso, empecé con Memorias del Corazón, al día de hoy, titulé La Mujer de la Vagina de Oro.

Lo anterior obedece al aspecto exocrítico de la obra; con relación a la endocrítica debo apuntar que este bardo cuasi septuagenario, escribe con una extraña dispersión temática, describe y narra en un mismo constructo poémico, no sé si es cuestión de cultivo de un nuevo estilo o una simple desprevención al abordar la literatura, del modo que sea, considero que es el único en estos tiempos que se da el lujo de romper la unidad de pensamiento poémico.

Se hace evidente en Diáspora de mi Vida, que la vida del escritor y su obra carecen de límites, guardan una relación simbiótica, pues quizás porque lleva en su sangre las mismas dolencias de su espíritu-Sarabia- es un poeta afortunado e infortunado, afortunado porque le han permitido vivir a pesar de sus diatribas urticantes contra quien sea, infortunado según él, porque los oligarcas ventrudos  no le han permitido adquirir un pedazo de rancho donde morir en sosiego.

Por los ajetreos cotidianos que la vida pone a sus pies, se le nota cansado y no solo en su complexión, también es ostensible la merma de su magín magistral, sus musas si no me equivoco, amainan, de tantos vaivenes  por caminos infecundos; este aedo, uno de los pocos que denuncian con acritud la injusticia social que impera en el territorio: “Mientras deambulo por las calles, sin un metro de tierra donde sepultar este cuerpo que habito, cansado como un viejo contramaestre”.

Denuncia su realidad: “Duermo tirado en el suelo al frio tibio de la madrugada” y reafirma el vate: “Como un despatriado sin madre, sin padre, sin hijos porque así lo quiere Dios”. Su denuncia es visceral: “La primera chatarra que recojo con mis ojos es el televisor, otro trasto el control, oprimo un botoncito rojo como un clítoris agitado”, Enfatiza Sarabia Canto “No necesito cajas, neceser ni maletas porque no llevo sino el dolor de ustedes, cabe en mi corazón.

Sarabia, es un rapsoda, que día a día se bebe el Sol a través de la piel mientras vende la palabra hecha prosa, poesía o diatriba, sus constructos poéticos revelan poca creación lírica y erótica, a diferencia pulula en su obra la denuncia social: “Hoy cuando abro mi valija enmugrecida de tanto estar guardada debajo de la cama, sacudo los últimos harapos roídos por el tiempo porque los dineros  de los viejos se los robaron los saqueadores de la cosa pública”.

Quiero aclarar, el hecho de que en su obra no se observen poemas grávidos de romanticismo, no quiere decir que el bardo se le “moje la canoa”, ni que padezca discapacidad fálica, su compromiso con la denuncia a los corruptócratas, chupópteros, sinecuras y mamíferos estatales, no le permiten hilvanar verso románticos a las meretrices del bajo Manhattan, zona lupanaria creada por él, donde al parecer asiste al encuentro con la concupiscencia.

Entretanto goza al expresar: “Bocas muecas, labios leporinos producidos por el mercurio que envenenó las orillas de este Rio manso dominado por los “Putas” que se llevaron el oro y nos dejaron este idioma”; desde su palabra escrita y verbal este juglar teje improperios contra los que viven al margen de la axiología y a pesar de que carece de escolta y pernocta en las butacas de los parques, no teme al irse lance en ristre contra cualquier inadaptado.

 

Raffael  Medina Brochero,meridianaradiofm@yahoo.es

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Top