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Un Once de Noviembre

Cada vez que había una multitud y desorden mi madre asociaba esa conducta con las fiestas del Once de Noviembre. "Había tanta gente y tanto arrebato, de corre pa' aquí, corre pa' allá; eso era un 'Once de Noviembre'." Así le escuché muchas veces a mi vieja referirse a los tumultos que pudo haber vivido en ciertos momentos de su vida, que no tenían nada que ver con nuestras fiestas culturales de independencia.

Para ella, que cumplía años un dos de noviembre, en vísperas de las fiestas de la Independencia de Cartagena de Indias, estos festejos significaban peligro y siempre le recomendaba a sus hijos, quedarse en casa y evitar el festín, para su tranquilidad y la de toda la familia.

Y esa prevención también era común en muchos cartageneros, conozco gente que se va de la ciudad a pasar esos días en otros lares a fin de evitar ser objeto de irrespetos, robos, trifulcas o en el peor de los casos, heridos o perder la vida en la celebración de unas fiestas que han llegado a la condición de alto riesgo para la integridad humana.

Sin embargo, en lo personal pese de todas esas prevención, he salido a exponerme al peligro; he festejado y cantado así: "Desde el principio hasta el fin, qué noviembre tan sabroso, hay un santo milagroso que se llama San Martín". Probablemente ese santo parrandero, como dice la canción novembrina, cuida a muchos de los que tratamos de gozar las fiestas de noviembre a lo sabroso, entre amigos que se echan agua, se enmaicenan, ahora se espuman, se toman sus tragos y bailan hasta con el palo de la escoba.

Berroche sano es otro patrimonio del Once de Noviembre.
Berroche sano es otro patrimonio del Once de Noviembre.

Creo que somos un grupo representativo de cartageneros que disfrutamos las fiestas novembrinas exponiéndonos solamente al goce, que tratamos de no ir a los 'Once de Noviembre' de los desfiles de reinas, de disfraces, Etc. porque creemos que ahí, va mucha gente que no sabe festejar, que está resentida, que no tiene idea de la celebración que se conmemora en un ámbito de carnaval. En fin, los tumultos a los que le temía mi madre eran esos, un descomunal desorden de gente sin sentido a las fiestas mismas.

Ese caos disfrazado de fiesta novembrina, no es de los últimos 30 años, puede remontarse a unos 60 ó 70 años atrás, comienza a nacer, que me corrijan los investigadores, paralelo a la intromisión de los reinados al festejo. Primero, el Concurso Nacional de la Belleza, 1934, pues este certamen comenzó a dividir la celebración patricia con sus fiestas de clubes, segregó y marginó el sentido festivo de la ciudad, lo que permitió que tuviésemos dos festejos, uno de clase alta y otro para la plebe; mientras que el reinado popular, 1937, facilitó el surgimiento del festín en las casetas o bailes en recintos cerrados con láminas de zinc y varas de mangle donde el pueblo perdía el sentido de la celebración y se creó el imaginario de peligrosidad por las rencillas y sus lamentables resultados de muerte y dolor. Ambos reinados desvirtuaron el sentido patrio de las Fiestas de Independencia de Cartagena que iniciaron como una mofa en 1812 a la colonia española por parte de negros esclavos disfrazados de nobles españoles.

Oficialmente en 1846 se instituyeron las Fiestas de la Independencia de Cartagena de Indias y fueron actos muy sobrios que tomaron más jolgorio popular en el primer centenario de la independencia de la ciudad, porque se incluyó toda una agenda festiva patria con actividades deportivas, recreativas y culturales, al tiempo que se entregaban una serie de obras civiles para magnificar la fecha patriótica.

Pero todo eso es naturaleza muerta, pues ni en el Bicentenario de la Independencia de Cartagena que celebramos hace muy poco en la ciudad, el común de la gente se movilizó y se motivó a ver las fiestas de noviembre con ese sentido patriótico, pese a la variada agenda que armaron las autoridades locales para ello, fue un aniversario y un 'Once de Noviembre' más.

Ese 2011, 200 años de Independencia de Cartagena, no se diferenció al 'Once de Noviembre' del que me metía miedo mi vieja, fue igual a los que se vienen celebrado con el mismo desorden y vandalismo de los últimos 70 años. No hay que desconocer el papel de cartageneros que llevan unos 30 años tratando de rescatar unos festejos para que sean menos peligrosos y más vinculante con el ser cartagenero y sus fiestas de independencia como un aporte a la cultura festiva del Caribe en el marco de una fecha patria.

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Cabildo de Getsemaní, años 90s cuando tomaba parte de la AV. Santander. Con su reina vitalicia, Nilda Meléndez y su corte.

Tengo que quitarme el sombrero por la tenacidad de los directivos de la Fundación Gimaní Cultural promotora del Cabildo de Getsemaní, y todos los actores del Programa Revitalización de las Fiestas de Independencia de Cartagena, que han logrado llevar el otro sentido festivo y patrio a las aulas de los colegios, y ya son miles y miles de niños que año tras año hacen sus fiestas desde octubre, con cabildos, desfiles, disfraces, dándole más importancia y valor cultural a la Independencia de Cartagena y la fiesta de los Ángeles Somos que el Halloween.

Sin embargo, la ciudad tiene sus actores festivos, ha emprendido un significativo rescate, hoy hay más gente comprometida con la celebración festiva auténtica de la ciudad, pero, pero son los reinados los que finalmente marcan la pauta.

En buena hora, las Fiestas de Independencia de Cartagena se separan del Concurso Nacional de Belleza, sin embargo este evento también es un patrimonio de estas celebraciones, pues nace como atractivo turístico dentro de la variada agenda de los festejos novembrinos en la Heroica; sólo que es un excelente escenario de negocios en el espectáculo y la publicidad para sus organizadores y patrocinadores. Razones de peso para la presencia del papel mediático a todo nivel en el marco de este concurso de belleza, con lo cual se opacó la verdadera fiesta de Cartagena, que es del pueblo y no de élites económicas.

Pienso que esta es la oportunidad para que todo ese proceso de los actores festivos de la ciudad comiencen a ser mejores protagonistas. Ubicándose el tema de las reinas nacionales y populares como un paquete más de la agenda cultural de las Fiestas de Independencia de Cartagena. Este año y los próximos tres o cinco serán sin reinas nacionales, pero si la nueva fecha del certamen de belleza nacional no cuaja económicamente para sus organizadores regresará a noviembre, como el hijo pródigo. Ojalá para entonces, el cartagenero entienda que las reinas son una actividad más de sus festejos culturales novembrinos.

También son patrimonio del Once de Noviembre, los buscapíe, el agua, la guerra de las bolsas de agua, los disfraces populares, pero ahí, hay que ver cómo le enseñamos a la gente que no es un desorden sino una forma de festejar entre amigos. El buscapíe, a los píes de los amigos, el agua y la guerra de bolsa de agua entre las 'pandillas de amigos' y los disfraces populares y callejeros que sean creativos para pagar la boleta por ellos, y no sean el peaje de la delincuencia.

Los últimos 'Once de Noviembre' los he visto flojos, pues las estadísticas están diciendo que muere menos gente, que hay más control de la policía, y muchos no van a los tumultos, prefieren quedarse en sus barrios con los amigos festejando una fiestas que hay que festejar. En conclusión, Cartagena de Indias en noviembre conmemora muy sobria y protocolariamente su independencia; mercadea el negocio de los reinados y festeja un bando (bandada) popular del 'Once de Noviembre' que le aprendí a mi vieja.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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2 thoughts on “Un Once de Noviembre

  1. 11 de nov. no es parecido a las fiestas de la Candelaria del mes de febrero, las que fueron el verdadero origen del Carnaval de B/quilla por el aporte afro ritmico conjugado con el lujo versallesco de carrozas y reinados, venidos de Europa. 11 de nov. no debe perderse como fiesta de indepedencia. Y consolidar el valor folcórico de la Candelaria en febrero, dejando el concurso de marzo, para un deleite “de la burgue, desplegado por la TV.” Sueño con un FESTIVAL DE ORQUESTAS (el que perdió Barranquilla en sus carnavales) para reunir en Febrero alla en la Plaza de Toros, unas 15 orquestas todas costeñas de B/quilla y Crtagena, con pura musica costeña. Nada antillano ni Champeta ni reggaeton. Puro sabor folcórico. !Pilas

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