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Rodrigo Ramírez | Imposición de lo justo

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos GC.
Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos GC.

Así como la verdad que siempre aflora, la imposición de la justicia, de alguna manera, también sale a flote. Aquí no vale la jerarquía de poder que tengan los cómplices de las actuaciones injustas.

Espiritualmente hablando, la justicia de Dios siempre se cumple, y es cuando los justos comprenden que toda situación tiene su momento. Más popularmente dicho: “A todo marrano le llega su navidad”.

La verdad y la auténtica justicia siempre se revelarán, es así como caen las cortinas de humo que los injustos con su maquiavélico poder quisieron establecer, pues nadie puede tapar la luz del sol con las manos, esa fuente energía es y será superior; la verdad y la justicia terminan, en el mejor de los casos, destruyendo la mentira y lo injusto.

Es verdad que vivimos en un mundo de injusticias, pues somos una sociedad corrompida por el dinero fácil, la pérdida de valores, la envidia, el bochinche, el chisme, la hipocresía, la calumnia,  el arribismo y las apariencias que nos exige el consumismo. Todo eso nos hace creer que institucionalmente estamos jodidos, y por ello, argumentamos con muy poca fe que la justicia no existe.

Para no seguir hablando tan generalizado, solamente citaré algunos hechos que nos permitirán ilustrar esta reflexión.

Miren las últimas noticias y se darán cuenta cómo se desmonta el poder perverso de Álvaro Uribe; cómo se cae el gobierno de Maduro en Venezuela, tal cual como se deshicieron los gobernantes de la derecha que impusieron mucha injusticia, ahora pasa lo mismo con los socialistas, pues han cometido muchos errores y han rayado en las injusticias, lo que los hace poco humildades, y por ende, parecerse a los primeros.

Miren cómo el gobierno de los Estados Unidos apunta a mejorar las relaciones con Cuba, en el desarrollo de una diplomacia sin volver a caer en las injusticias que impusieron contra una sociedad que se reveló diferente y se mantuvo así por más de 60 años, aunque también hubo equivocaciones y excesos; el futuro de los cubanos hoy es mejor que la de los venezolanos, se observa más de cerca la auténtica justicia.

Y no solamente estos ejemplos de política y Estado, nos permiten ilustrar lo arriba argumentado. Revisemos nuestros conflictos comunitarios, familiares, amistosos y conyugales que en algún momento estuvieron marcados por las injusticias, y nos daremos cuenta que al final la verdad y la auténtica justicia nos dejaron una gran enseñanza cuando terminaron imponiéndose a lo injusto.

Es muy sabia la expresión: “No hay mal que duré 100 años, ni cuerpo que lo resista”. Esa consigna lo sustenta todo, pues sencillamente, que por mucho que nos fajemos a imponer las injusticias, con el tiempo ellas mismas se quedan sin argumentos y terminan dándole tránsito a la verdad y a lo justo.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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