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Fallas educativas en la globalización

Por qué fracasan las innovaciones didáctico-pedagógicas
Edison Pedroza Doria, colaborador.

Estamos en una sociedad globalizada, inestable e incierta; en ésta, la información y el conocimiento se mueven al vaivén, más que político, a los intereses económicos y financieros. Intereses  soportados en una hegemonía político-económica corrupta coadyuvada a través de unos medios de comunicación parcializados que acolitan y se hacen los ciegos ante una realidad llena de perversidad y malevolencia, como si no pasara nada. Sociedad líquida, según el sociólogo polaco Zygmunt Bauman.

Esta es una sociedad cosificada. El tener las cosas materiales desechables es el paradigma impuesto por esos intereses supraestatales que socavan la identidad cultural, la condición humana y los recursos naturales.

Hoy,  cuando el tiempo es apremiante y todo es incierto, la última verdad es la penúltima verdad. Y no se puede negar que luchar contra esos intereses oscuros y ocultos es una tarea titánica muy difícil de ganar desde una cátedra en una sala de clases en condiciones precarias y sin el respaldo de gobernantes subordinados a esos intereses.

De lo anterior se desprenden muchas aristas difíciles de asimilar por descriteriados que sólo analizan el aquí y ahora sin observar el servilismo con el cual la gran masa se acomoda sin reparar las consecuencias de sus comportamientos y actitudes. Todo se deja pasar, se deja hacer, porque hay que estar a la moda; tener lo último en tecnología es estar “In”. En fin, nos hemos convertido en consumidores y hemos soportado estoicamente las imposiciones sin rebelarnos, porque eso es el error más grande que cualquier humano, habitante de estas calendas, puede cometer, rebelarse.

En este contexto, surgido de los avances técnicos, tecnológicos y científicos, los sistemas educativos han vivido inmersos en intereses no muy pertinentes a sus principios, ser forjadores de mujeres y hombres libres y autónomos a través del conocimiento.  Hemos pasado del ideal de una formación intelectual crítica, responsable y respetuosa del semejante y la naturaleza, a una sociedad condicionada y subyugada por la oferta y la demanda.  Una voraz clase financiera, que sólo ve en niños, jóvenes y adultos potenciales consumidores de sus productos, direcciona las políticas educativas, consolidando un discurso sinsentido social de movilidad social y contrario  a una formación humanística de calidad que dinamice realmente una sociedad en donde quepamos todos sin las injusticias sociales, económicas y educativas que subyace en cada una de las reformas e innovaciones que se realizan año tras año.

Leer más en el siguiente enlace: Estamos viviendo una sociedad globalizada.

Edison Pedroza Doria, zadrope_7@hotmail.com

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