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En todo

Una vez más los poemas de Pedro Cuadro en Vamos a Andar Caribe: 

En todo

En todo encontrábamos

el brillo impoluto de la nieve,

en todo.

A nadie atendíamos,

sólo al amor.

 

Ahora,

tu mirada gris,

sola,

triste,

y mi  nombre

en el árbol preferido de mamá,

ilegible,

¡ oh,  ilegible!

 

Con tus brazos extendidos

corres  a  hundir  tus dedos

en el alma de las letras tras la nieve

corre el  árbol … desaparece, se va…desaparece…

el  tiempo…  todos  se van, las letras con mi nombre,  el brillo impoluto de la nieve,

el amor…

se van,

un gato gris como tu mirada,

corre,

se han ido…

y ya.

 

No nací.

No nací.

Nací  por  la vida

de un sueño  detenido en el  tiempo

como voz esparcida entre soldados de palo.

No nací, he nacido con la sístole sentada en un pedazo

de cielo sin nubes y sin tablas…

abismo  entre copos  y besos

con una diástole  de historias,

historias  narradas en el pináculo de las tardes

cuando el día se va

aniquilado por la noche

intrusa  cansona  palabra que escribe el final de

quien no sé quién soy ? ¿Cuál es yo?

pez sin agua

luz sin amanecer,

estrella boreal  del Caribe.

No nací. ¿ Y tú?

 

El pasillo de la muerte

me persigue,

no es un tango,

un bolero

ningún   aire musical.

No es un paso de la casa,

menos  la hoja seca

que canta   por el zaguán y

me lleva al jardín húmedo de sus besos.

Ando buscando  un pasillo

que con la brújula de mis labios

localice

la música de su boca.

Un pasillo persigo

y me persigue una luz…

y sigo caminando atado a la piel  de mi  sombra

que es el poema de su cuerpo

de clásico arte curvilíneo,

barroco,

pronto veré,

sin congestión, el pasillo que buscaba.

¡Cedió!

Se dio.

Sí, la muerte, cedió… se dio.

 

Saudade

Hoy  es marzo o abril

no sé

tal  vez  octubre

sí, octubre…

cuando la cresta

de la  ola del mar

en el agua y la lluvia

han  crecido en mi cuerpo

con el filo gravitado

de tu nariz y tu seno  en mi boca

en mi boca seca

reseca  y aplastada

por el sollozo brusco

pero inofensivo de la tarde.

La melancolía o la tristeza

no sé

tal  vez mi saudade

sí, mi saudade…

la que  pasea por el cadalso oscuro

de la playa…  y

me besas

no te dejo.

Te beso y tu  boca

acelera el beso triste

de mi triste tristeza,

de mi tristeza triste

que nunca  olvidé

desde mi niñez ,

y ahora…

Mí.

Ahora  prendo  tu cuerpo

de ardiente  frigidez

me  toca,  no  me habla.

No dice nada.

Sólo saudade,  sed, lluvia…

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