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El silencio de los inocentes… | Rodrigo Ramírez

El título de esta laureada y exitosa cinta estadounidense del año 1991, sea el préstamo que hacemos hoy para referirnos a la escena que se vive en Colombia con los fenómenos políticos del proceso de paz, el destape de la corrupción y la puesta en marcha de la mentira como herramienta de terror para seguir sometiendo a la sociedad colombiana al miedo.

Así como el psiquiatra Hannibal Lecter, asesino en serie de la cinta que referenciamos para ilustrar nuestra reflexión, en Colombia son muchos los criminales con gran poder que hacen lo imposible con el fin de que  los territorios de paz sean una utopía.

Los intereses económicos están por encima de toda justicia. Devolver la tierra que conquistaron en los días de guerra es la contienda a perpetuar, por ello, serían remotos los espacios de negociación. Esos territorios fueron suscritos con la etiqueta del mal.

Preocupa que mientras un bando se decidió por la paz, y pese a toda adversidad no se detienen ni piensan devolverse a ese pasado de terror; otros justifican justicia, para tapar sus auténticos intereses en los territorios del mal.

¿Qué tenemos hoy? Una resistencia perversa contra otra que muestra la voluntad de paz, que no solamente son los guerrilleros de las Farc que se desarman y hablan con discursos políticos; sino la gran mayoría de las víctimas, que solo quieren la verdad; los defensores de los derechos humanos y los ciudadanos que le apostamos a un Estado con mayor equidad.

Sin embargo, la resistencia de la perversidad, con su gran arma de la mentira, tiene mucho poder en medios de comunicación; en las factorías donde propician crisis económicas para ambientar el régimen del terror. De lo que se trata es tener, como ha sido siempre, a la sociedad colombiana sometida al miedo.

Recuerden, son dos o más asesinos en serie, que lo único que les importa son sus intereses de poder, para ellos, generar miedo es su mejor arma. Por eso mienten con tanta convicción que fácilmente los confundidos se lo creen.

Hoy la resistencia de la sociedad que se defiende del miedo, debe por lo menos entender que su silencio de inocente tiene que ser una espada para combatir a quienes nos engañan. Recuerden, este es el momento de convertir los territorios del mal en auténticos territorios de paz, sin miedo, solo con la convicción que la mentira siempre la derrota la verdad.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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