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Rodrigo Ramírez Pérez | El sentido estético

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos GC.
Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos GC.

El sentido estético (10 de agosto 2014)

Todos los seres humanos entendemos de la estética pero muy pocos tenemos ese sentido desarrollado. Cuando lo poseemos sencillamente lo armonizamos con lo que nos circunda.

El sentido estético es aquel que sale a la vista cuando observamos algo que nos agrada o no. Lo agradablemente observado armoniza en su conjunto: hay contraste, hay arte, hay un mensaje claro, hay funcionalidad, en fin ese elemento visto, resultó ser muy agradable y satisface el buen gusto de observar.

Ahora bien, ¿tenemos los cartageneros ese sentido desarrollado? La pregunta surge cuando observo que mucha gente se pasa gran parte del tiempo quejándose por las obras públicas de la ciudad. Hay una inconformidad gigante y masiva. Yo diría que hasta lesiva en la salud pública.

Son muy escasas las obras públicas de la ciudad que despiertan el sentido estético masivo en los cartageneros, llamemos así a todos los que habitamos a la Heroica, aunque muchos hayan nacido en otros lares. Cuando se construyen aspectos de la infraestructura de la urbe, se siente un murmullo colectivo de que esa obra se levanta mal, y en efecto, pocas veces ese sentir se equivoca.

Evitaremos citar obras para que sea la imaginación del lector la que, las ubique y califique. Por el momento dejamos la reflexión. O es que los citadinos de Cartagena de Indias somos los más desarrollados en el sentido estético, y por eso la inconformidad. O es que la dirigencia administrativa, política, empresarial, sociedad civil y ciudadano de a pie se conforman, y obvian exigir a quienes construyen la infraestructura de la ciudad que use el sentido de la estética y el sentido de la funcionalidad para que no hayan más “elefantes blancos”.

Recientemente uno de esos “elefantes blancos” fue demolido, en sus 33 años de existencia jamás funcionó, sólo fue una loma de concreto donde unos empresarios se ganaron un billete. Ese detrimento patrimonial no fue cosa juzgada en las autoridades de control y judiciales del país, y si lo hubiese sido nada hubiere pasado contra los responsables, pues por ahí andan sueltos y jarochos los ladrones de la ciudad, pese a sus investigaciones con razón y sin razón.

Esta semana que pasó un amigo, casi que familiar, entuteló la construcción del puente que se construye en el sector de playa de Marbella, considera el accionante que se violan los derechos ambientales de los ciudadanos. Este amigo, me dijo, “es que a mí  sí me duele la ciudad”. Yo diría, no eres el único que tiene el sentido estéticos en reclamo ante tantas obras mal diseñadas, pues para muchos constructores de las obras públicas en Cartagena, ese sentido no existe sino el sentido de lucro.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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