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El que siembra su maíz… | Rodrigo Ramírez

Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.
Rodrigo Ramírez Pérez, director de contenidos.

Sabia la antaña canción cubana de Miguel Matamoros, El que siembra su maíz, y sobre todo cuando complementa a manera de pregón: que se coma su pinol. Es la misma enseñanza de la parábola bíblica del sembrador, uno recoge lo sembrado.

La sociedad en la que vivimos tiene un cáncer o sida que se llama doble moral. En los últimos tiempos la imposición del respeto a los derechos y deberes ha permitido entender que ser marica es humano, sin embargo, esa enfermedad que cargamos todos nos sigue mostrando al homosexual como un ser despreciable.

Ha sido tanto el poder desde la política que el ser homosexual, legal y mediáticamente se convirtió en un importante actor de opinión pública, lo cual, le ha permitido “domar” a la sociedad moralista, que pese a todas sus resistencias se queda sin argumentos. Ante ello, acepta a los maricas y a todo su gremio, conocido como la población LGTBI, pues sin otra, comprende a las malas que son en definitiva seres humanos normales, y como tal, se les debe respetar sus preferencias sexuales.

El discurso anterior, es sólo un discurso, pura naturaleza muerta. Porque en la práctica la población LGTBI es poco lo que ha ganado, muy a pesar de que las normas afirmen lo contrario, y ellos pregonen, como es natural, sus victorias. Es triste afirmarlo, pero es así, el cáncer o sida de la doble moral lo demuestra con más vehemencia.

Es digno de admirar a los homosexuales y demás miembros de la población LGTBI, cuando se muestran como son, independientemente del cargo y la profesión que ejerzan. Eso es muy humano, reconocerse y aceptarse. Ahí está la gran enseñanza de respeto.

La gran victoria sería la madurez que tendríamos periodistas, funcionarios y la sociedad en general frente al manejo del escenario de respeto, y cero escándalo, al caso de la “comunidad del anillo” que atenta moralmente contra la institución, Policía Nacional de Colombia.

Si desde un principio respetáramos la condición sexual de los uniformados, y si ellos, en definitiva, tienen esas preferencias por qué ocultarlas. En ese escenario, sin duda, jugamos un rol clave para eliminar la sociedad de la doble moral que nos destruye.

Ahora bien, el papel de quienes nos corresponde informar, para el caso de los periodistas, es doblemente irrespetuoso, si se ignoran a todas luces que antes de publicar el hecho noticioso se adolece de contundentes pruebas que demuestren que la condición de homosexual le es lesiva a la institucionalidad, es altamente irresponsable sacar a relucir situaciones bochornosas que enlodan la cúpula de la policía, y sostener que se ha perdido el norte porque sus preferencias sexuales están permitiendo irregularidades, eso, es una coyuntura de cuidado, primero hay que pensar en todos los derechos que se vulneran. Más que el afán de una “chiva”, la función social de comunicar debe ser seria, creíble y responsable.

Si esto último se cumpliera cabalmente, estuviéramos ante el auténtico escenario de edificar sociedad en valores, porque la verdad y el respeto fortalecen las instituciones del Estado, tamaño favor social estaríamos aportando desde la comunicación a los colombianos.

Lamentablemente en nuestro país la nula credibilidad en las instituciones del Estado nos está haciendo daño, hace muchas décadas atrás, y es muy poco lo que se pregona desde la política, la sociedad civil y el común de la gente para corregir el camino. Por el contrario, escándalos como la “comunidad del anillo”, fragmentan más el respeto a la institución Policía Nacional, organización donde se encuentra alguna gente que desconoce, qué es institucionalidad, y puede pensar que es otro espacio para delinquir.

Los únicos actos de dignidad que al final se recogen de todo este hecho bochornoso, son las renuncias de los funcionarios y de la periodista que imprudentemente perdió las luces, pero el daño ya está hecho.

Por eso parafraseo, el que siembra su maíz… que se coma su pinol… y continúa Matamoros en otro pregón: “Muchacha dice tu abuela, sí señor. No te metas en la cocina, como no. Que el que tiene gasolina, sí señor. No ha de jugar con candela, como no…”

En aras de la verdad y la responsabilidad seria de informar, debo decir que, Miguel Matamoros en su legendaria canción estaba globalizando los refranes populares de Cuba y el Caribe. Esta enseñanza es tan antaña, pero la mala costumbre de olvidar y creer que lo viejo pasó de moda… nos lleva obligatoriamente a errar y tropezar muchas veces con la misma piedra… El que siembra su maíz…

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosaandar.com

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3 thoughts on “El que siembra su maíz… | Rodrigo Ramírez

  1. Pero recuerda que estamos en una sociedad machista donde lo primero que se piensa del que defiende al homoxesual es por que tiene igual condicion mis respetos por tu profecion pero pienso que no es la condicion sexual lo que se critica como tal por que cada quien hace de su culo fiesta es el descaro de obligar a esos muchachos y prostituirlos podrian ser nuestros hijos y no me parece bien. tenemos que defender nuestros derechos si de respeto se trata no me parece que una intitucion como la policia que lo que debe es infundir respeto lo que haya es inrrespeto departe de los altos mandos que se suponen deben ser un buen ejemplo para nuestros hijos

  2. Mi apreciado amigo Rodrigo, estoy parcialmente de acuerdo con tu comentario, pero disiento en esta parte. El tema de discusión, considero, no es la preferencia sexual del funcionario X o Y. No, de ninguna manera. El caso concreto es que se presume, de acuerdo al procurador, que están involucrados no solo miembros de la policía, sino también del Congreso Colombiano y que además el recinto fue tomado para hacer la debida promoción de los futuros oficiales de la institución. Ahora, si no se hubiese difundido ese vídeo, estamos seguro que dicho funcionario estuviera tranquilamente ejerciendo su cargo. Será que Colombia se merece estar representada y dirigida por estos personajes que permiten semejante exabrupto en ese importante recinto. Ahora, quien se ha interesado por saber que pasó con las familias y con los jóvenes cadetes que les toco vivir semejante situación. Que lástima que en este país siempre tomemos el rábano por las hojas. Me despido invocando esta frase “Los Colombianos exigimos respeto y seriedad”.

    1. Gracias amigo Otoniel por su comentario constructivo. Mi modesta opinión, es que para informar se deben evitar presunciones, tener auténticas pruebas, todo ello, es parte del respeto de los derechos humanos y de las instituciones. Tanto funcionarios y periodistas tenemos que ser sensatos, y nuestra preferencia sexual en nada debe afectar el orden institucional. Creo que el hecho bochornoso que nos escandaliza hoy, está muy cerca de la auténtica verdad, lo lamentable es que queda en el plano de las presunciones y eso se presta para las especulaciones y fracturar más el respeto de las instituciones que son clave para el orden de la sociedad. Y eso, es también la exigencia de respeto que clamamos los colombianos.

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