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El desnudo tiene historia…

Cartagena de Indias, ocho lustros de desnudos públicos

Desde hace más de cuarenta años, Cartagena de Indias ha sido escenario de desnudos intempestivos, sugeridos o sospechados, descarasamente pornográficos, reiterativos y guasonamente abiertos como el que se filtró por redes sociales este fin de semana, que han desencadenado reacciones públicas de diverso sentir y que siempre han prometido no ser el último.

La historia local de esta escándalosa y hasta divertida cultura universal del deshabillé (con el perdón de los puristas) arranca en marzo de 1976, cuando durante la inauguración de la estatua de la India Catalina, en la monumental y hoy desaparecida rotonda homónima, la actriz norteaméricana Edy Willians, invitada estelar a la edición de ese año del Festival Internacional de Cine de Cartagena, se subió a la peana en donde instaló la esbelta estatua de Eladio Gil Zambrana y en presencia de autoridades, invitados, periodistas y curiosos se quitó la parte superior de su vestido y dejó al descubierto sus hermosos y rotundos pechos.

El escándalo no se hizo esperar, en un acto que contó con la presencia del arzobispo de entonces Rubén Isaza Restrepo y que fue noticiosamente ignorado por los medios locales impresos Diario de la Costa y El Universal y solo lo registró en una espectacular fotografía a color en su primera página El Tiempo de Bogotá, si no estoy mal de ese gran fotográfo Miguel Vega.

A este desnudo intempéstivo siguió después de la inauguración del Centro de Convenciones Cartagena de Indias la escultura que está frente a la entrada por la avenida del Arsenal y que para muchos no representaba a los dos pescadores que sugirió su autor sino a dos gays desnudos en pose provocadora.

Eva Serrano, chicholina colombiana. Foto tomada de www.colarte.com

Unos años después y, antes de que se acabara la década de los ochenta, surgió para las elecciones de concejo la figura de la actriz Eva Serrano, hija de inmigrantes españoles, y, que reedito por estos lares la figura de la Chicholina italiana, quien financiada por algunos socios mamagallistas del Club de Pesca irrumpió en esa campaña como la chicholina criolla, con unos mítines muy concurridos, pues con pocas palabras su plato central era una mostrada de sus por entonces jóvenes y bellos senos al final de sus copiosas manifestaciones.

A finales de la década de los 90 el escándalo de los semidesnudos tocó por primera vez a ‘Gertrudis’, la querida gorda de Botero, cuando un alto y regordete funcionario de la Contraloría Departamental de Bolívar y hoy asesor de la Gobernación de Bolívar decidió mamagallísticamente posar en pantaloncillos, debajo de Gertrudis en el piso de la Plaza de Santo Domingo, hecho que a la postre fue disuadido por agentes de la Policía Nacional.

Posteriormente, vendrían los posados con escenas eróticas y pornográficas que subrepticiamente se han rodado en diversos sitios de la ciudad, hasta llegar a este mamagallístico posado de las últimas horas, en la que salta la guasa de su autor a primera vista.

No hay que olvidar, que uno de los primeros deshabillé ocurridos en la Torre Eifel de Paris lo protagonizó un cartagenero de nombre Xavier y miembro de una tradicional familia cartagenera, en la década de los cincuenta, cuando aún el libre desarrollo de la personalidad no tenía el amparo de que hoy goza y muchos para desfogarse decidían irse para otros lares.

Es de anotar que al autor del anterior desnudo, además de multarlo y arrestarlo, las autoridades francesas lo deportaron.

Luis Tarrá Gallego, prensasaludbolivar@gmail.com

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