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Comienzo y final de la guerra | Rodrigo Ramírez Pérez

Rodrigo Ramírez, director de contenidos.
Rodrigo Ramírez, director de contenidos.

Dice la historia, que me corrijan los investigadores, que una marcha campesina en los años 60 del Siglo XX fue sobredimensionada por las autoridades gubernamentales y militares de la época, entre los manifestantes estaban los fundadores de las Farc, quienes armados con escopetas de cartuchos para la cacería de conejos y animales de monte se hicieron visibles por los medios de comunicación como si se tratase de veteranos hombres de guerra.

Continúa la historia narrando que, a pesar de esa aparente imagen de guerreristas, eran en realidad campesinos; que lo único que pedían era presencia estatal que amparara sus derechos a la tierra, que evitara el imperio de terratenientes. Se trataba de labriegos con dominio del machete para sembrar el campo, lo que menos pretendían era convertirse en guerrilleros hasta los últimos días de sus vidas.

Claro, con tanta publicidad gratis, porque los funcionarios del Estado los engrandecieron y le dieron una imagen distinta a lo que siempre fueron, aldeanos. Con esa fama, a ellos, solo le quedaba asumir el nuevo rol que les imponían, pienso que dijeron: “Así vamos a tener las conquistas que como campesinos jamás obtendremos…»

El resto de la historia, todos, ya la sabemos. Bien, esta génesis estilo hipérbole está llegando a su final con unos verdaderos hombres de guerra, que no son aquellos campesinos ubicados en el contexto histórico como los creadores de la guerrilla más grande de América, las Farc.

Estos guerrilleros que se sentaron a pactar la paz en La Habana, los parió la guerra, y podemos asegurar que en sus frentes armados tienen mercenarios con rango internacional, aunque hayan o no nacido en Colombia, son capaces de dirigir y orquestar conflictos armados en cualquier parte del mundo.

La guerra es un negocio muy lucrativo, poca gente se ha sentado a meditar: ¿Por qué unos guerrilleros les interesa la paz, la reconciliación y hacer política como la ley manda? ¿Se cansaron del negocio de la guerra? Y en contraste: ¿Por qué unos hombres de “paz” que se ganaron los espacios políticos como la ley manda les interesa la guerra? ¿Por qué quieren rendición y no reconciliación? ¿Perpetuarse el rencor, y jamás, el perdón?

Me cuesta mucho trabajo entender, cómo los medios de comunicación en el afán de informar mostraron como hombres de guerra a unos normales campesinos que fundaron a las Farc hace 52 años. Ahora, otra vez, mediáticamente posicionan como trascendente a quienes con intereses de guerreristas plantean tesis de someter a los guerrilleros que ya no quieren la guerra.

Cinco años de diálogos, uno en secreto y cuatro públicos, con la premisa que nada está pactado, hasta que todo esté acordado, y para mayor legitimidad, la última palabra la tiene la gente con su voto al refrendar el acuerdo de paz con un SÍ, vía plebiscito. Se necesita ser demasiado ingenuo para dejarse motivar por los amigos de la guerra y permitir que la horrible noche jamás tenga fin.

Las verdaderas víctimas de la guerra, estoy seguro que serán las primeras que van a refrendar el pacto de paz este dos de octubre, si ellos que han puesto los muertos, que han perdido sus tierras, sus tradiciones y costumbres están dispuestos a decirle adiós a la guerra, y tienen la voluntad de reconciliarse y lo mejor, perdonar. Entonces, quién soy, si jamás he sufrido por la guerra, para ir estúpidamente a las urnas a no refrendar la paz acordada entre las autoridades y las Farc.

He tratado de colocar mis entendederas en los argumentos de los que lideran el NO, y con honestidad, lo que siento en sus discursos son odios y posturas de vencidos que se niegan a aceptar que el mundo no es como ellos quieren que sea. Plantean tesis contradictorias, que en otras momentos defendían dentro de un marco constitucional que ahora no los son en sus leguleyadas. ¡Mucha gente hábil para tramar con sus discursos lastimeros! Que sólo logran seducir, bajo el método encanto de serpiente, a su comité de aplausos de ignorantes. Me da la sensación que su lema reza: Rendición, rendición, rendición, rendición, rendición y jamás el perdón.

Esta reflexión seguramente refrendará la opinión de quienes desde siempre están de acuerdo con toda iniciativa que construya paz, y tiene la modesta pretensión de permear a los seguidores de políticos perversos, de una mal sana oposición, que promueven el NO; aspiro que esos fans dejen de ser borregos de campañas guerristas, donde nadie gana, en la guerra todos pierden incluyendo a quienes la miran como un gran negocio.

Rodrigo Ramírez Pérez, director@vamosandar.com

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2 thoughts on “Comienzo y final de la guerra | Rodrigo Ramírez Pérez

  1. HOLA AMIGO RODRIGO RAMIREZ PEREZ.
    VEO EN SU ARTICULO UN AFÁN POR UN VOTO AL SI, ESTO DEL PLEBISCITO SE LLAMA DEMOCRACIA Y TODOS LOS CIUDADANOS LIBREMENTE DEBEN ESCOGER LA OPCIÓN QUE CONSIDEREN CONVENIENTE. SI CONSIDERAN QUE EL TEXTO DEL ACUERDO FIRMADO EN LA HABANA ES BUENO, ME IMAGINO QUE VOTARAN SI, SI CONSIDERAN QUE EL TEXTO DEL ACUERDO FIRMADO EN LA HABANA, NO ES LEGITIMO, ME IMAGINO QUE VOTARAN NO Y OTROS SE ABSTENDRÁN DE VOTAR. NO OLVIDE QUE LA HUMANIDAD ES LIBRE.

    1. Amigo Augusto. En esa libertad legítima de opinar respaldo el SI. En mi condición de ciudadano es mi deber tomar una postura y darla conocer, tal como se detalla en esta nota editorial. Es deber de todos leer el documento del Acuerdo de Paz para tomar una decisión, lo cual me parce muy pertinente de su parte. Mi posición por el SI, es que creo que el NO es negarse a una oportunidad legal de desarmar a las Farc. El documento es valioso, creo que cinco años elaborándolo con los actores de la guerra, no será el resultado de un «mico». Pero por encima de esa condición, la sola voluntad de acordar y darnos la oportunidad de refrendar un pacto que puede legitimar la paz por encima de la guerra, es motivo para ir a las urnas como caballo cochero por el SÍ.

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