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Claudia Jaramillo | VOSSE

Claudia Jaramillo, colaboradora.
Claudia Jaramillo, colaboradora.

(Versión Origina Sin Subtítulos en Español)

Lo que no me gusta del reggaetón es que me obliguen a escucharlo al volumen que pone la gente de acá, demasiado alto como para saber si a uno le gusta o no, yo solo oigo bulla que hace pum pam pum… pensándolo mejor, no me gusta esa manera que tiene la gente de oír estruendo llamándolo «mi canción favorita, le subo al volumen». Una vez un español me dijo en ‘El solar de los aburridos’ -extinto lugar en Madrid para los salseros vieja guardia-, que la salsa le sonaba igual, entonces se me abrieron los ojos y le grité que era el colmo que no supiera entender la diferencia entre Ray Barretto y Tito Puente, no volvimos a hablar de música y tema solucionado; de todas maneras, en España le dicen salsa a todos los sonidos tropicales juntos, enseñarles que no es lo mismo la Bachata que el Merengue es una guerra perdida y no vale la pena pelear en batallas en la que nada le importan a uno, aunque, debo decir que yo le decía sevillanas a toda la música del sur de España, hasta que un amante del Flamenco me enseñó varias diferencias, no sin antes abrir los ojos y gritar: ¡Pero chochoooo!

No soy sorda para la música, es sólo que no tengo oídos para enamorarme del estruendo trompetero de los mariachis, pero sí para las rancheras roncas de Chavela Vargas, aunque hay que escucharlas bajito, en su justa medida; otros no tendrán oído para el Jazz o es probable que les suene igual Szymanowsk que Dvořák, Rocío Dúrcal que la Jurado, el Pop que los Corridos, la música es un misterio, los gustos son otro tema y el volumen una manía de cada uno.

Antes no me gustaba el Vallenato, no sabía apreciar el acordeón mariao o la carrasca coqueta hasta que una tarde, en una esquina de Kreuzberg en Berlín, gritamos los coros de ‘Dime pajarito’ que cantaba una alemana con los ojos cerrados y ese día grité porque no sabía mejor forma de disimular que no me sabía la letra, además eso había que escupirlo en aquella esquina, en aquel verano. Amo a Totó y a Petrona con esos tambores pum pata pum, ta taka tá y me los bailo con todo el esqueleto, de la misma forma he bailado reggaetón, meneando el culo de un lado al otro en el cuerpo de alguien, pero una canción suelta en una de esas noches sordas que tienen las ciudades.

 

Claudia Jaramillo @laMiope

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