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Alcatraz de ala quebrada

“Desploma el ancla, pájaro de bronce,

Y saetero de tu propio pico” Alfonso Reyes.

Eran aproximadamente las ocho de la mañana, el sol se había dejado ocultar por una inmensa nube, que hacía vaticinar a los vendedores de agua y refrescos, un mal día, porque éste sería de aire suave, por la lluvia que caería.  El transporte  por aquella avenida hacia la Tenaza, era un poco lento, en comparación a las horas extremos del día. Lo que nos  imprimía la sensación de poco afán.

Arrastrando un ala, salió un alcatraz, de los espacios dejados por las raíces del mangle sembrado alrededor de la Ciénaga del Cabrero- Chambacú,  su cuerpo, desprendía  pesadas gotas de agua ennegrecidas por el barro  que cubría las algas enlutecidas por la muerte de los peces, caminaba lentamente por el peso del ala quebrada,  le impedía desplazarse  con la agilidad  de su naturaleza de ave cazadora de peces.

Era un pelícano grande, sin la altivez de su vuelo en picada. Me asombraba verlo caminar sobre el pavimento, con la indiferencia por el peligro de los automóviles, en algunos instantes se detenía en medio de la carretera, y los autos paraban para darle paso a animal de figura triste.  Era tanto el desosiego que causaba la figura vencida y tanta  conmiseración, que los  conductores de buses, detenían  la marcha y clamaban el auxilio por aquella ave  malograda.

Las voces de los niños  que  se transportaban, para asistir a la Casa Museo de Rafael Núñez, formaban  un coro de misericordia, implorando el auxilio  por el estado afligido, apesadumbrado  y desolado, que  mostraba el animal, era la figura de un nazareno,  que imploraba  la solidaridad  humana, la cual  se estaba manifestando, cuando  todos los que  veían aquella escena, buscaban las mil maneras para socorrer  al  pelícano.

Quedé estático y a la vez asombrado, por  ver cómo aquella gran parte de la comunidad cartagenera se conmovía por  la tragedia que estaba viviendo el animal, y daba manifestaciones de  solidaridad y derecho a la fraternidad. ¡No todo estaba perdido!

En la entrada del Parque Apolo del barrio El  Cabrero, un maestro narraba a sus estudiantes la siguiente historia:

“Antes de llamarse Cartagena, esta ciudad, su nombre era Karamairi , que se deriva de la palabra cangrejo, porque  la tierra era abundante en este animalito. Sus pobladores  o aborígenes eran los Karibes, andaban libres y  casi desnudos, siempre dispuestos a asear su cuerpo, por la cercanía del mar, pescaban grandes tortugas, parcos, sierras, jureles, sábalos , mojarras, meros y recogían caracoles y   cangrejos. El mar era su despensa, con él se recreaban , quedaban pensativos al ver jugar a los niños con los pelícanos , cuando los imitaban en sus zambullidas para atrapar los peces.

Las casas de los  karibes, estaban construidas por madera y palmas, retenedoras de la brisas en el frescor del día, conocían los secretos de la luna en sus fases   acompañadas del recorrido  de la tierra, para saber la circulación de la savia en los árboles y el festín de los peces en los cardúmenes.

Karamairi, una isla que hacía parte de un archipiélago, se le facilitaba el intercambio con otras islas: Tierrabomba (Isla de Codego), Bocachica y muchas otras.

Hace mucho tiempo  cuando  Karamairi era abundante en peces y vegetación, las aguas de su bahía eran cristalina y se observaban los corales en el fondo marino; fue visitada por hombres que venían en grandes barcos de madera, llamados NAO.

Entraron y comenzaron a cambiar las costumbres de los aborígenes, las casas fueron destruidas y trazaron otras calles, mudando a los nativos a otros sectores, muchos murieron. Los nuevos  señores vestían con trajes cubiertos de metales y sombreros brillantes que parecían pequeños soles, andaban con espadas y  armas que disparaban fuego, montaban grandes animales, llamados caballos con colas largas como las cabelleras de los karibes.

Obligaban a los nativos a cavar por diferentes parte de la tierra, para desenterrar a nuestros muertos y tomar el oro que los adornaba, casi no dormían por la desesperación en la búsqueda del metal, que brillaba en nuestros altares y tumbas.

Nuestros aborígenes fueron muriendo por los combates que los visitantes ocasionaban y por el exceso de trabajo a que  eran sometidos.

Cambiaron el nombre de Karamairi, por el de  San Sebastián de Calamar, más tarde llamada Cartagena de Indias(Miguel Camacho Sánchez), por el parecido con la Cartagena de España.

Pedro de Heredia, fue nombrado gobernador de Cartagena de Indias y se comenzó a vivir en esta ciudad , como colonia de España. Más tarde trajeron negros del África, esclavos que vendían en la plaza, hoy llamada Plaza de los Coches.

Cartagena de Indias, en ese tiempo de la Colonia, se estableció la Inquisición, era una casa, donde le hacían juicios con tortura a los que  no aceptaban la religión católica o practicaban ritos diferentes (llamados brujería) a  dicha religión.

Esta ciudad, fue atacada muchas veces por piratas y corsarios (entre ellos están: Roberto Baal, Francis Drake y Eduardo Vernon), para robar los dineros de la ciudad y otros  que  llegaban de diferentes colonias para ser llevados a España.

La esclavitud, primero los españoles le establecieron sobre los indios o aborígenes, luego trajeron a  los negros de África, como esclavos  y fueron sometidos a  toda clase de trabajos, les dieron un trato inhumano y cruel. Eran los tiempos de la Colonia, gobernaban Virreyes en todo el territorio colombiano, llamado Nueva Granada.

Grito de Independencia, el pueblo cansado de estar sometido a lo que ordenaba España, se miraba a los nacidos en estas tierras, como seres inferiores a los del  Imperio Español. Los criollos(nacidos en la  colonia), se organizaron , entre ellos: los hermanos Gutiérrez de Piñeres, Pedro Romero (cubano), José María García de Toledo, José Fernández  Madrid, Manuel Rodríguez Torices, Ignacio Muñoz(el Tuerto Muñoz) y otros. El 11 de Noviembre de 1811, el pueblo organizado por Pedro Romero y los hermanos Piñeres, salieron del barrio de Getsemaní y exigieron a la Junta de Gobierno, declarar la Independencia Absoluta de España.

Sitio de Cartagena, en el 1815, España , envió un ejército de 20.000 hombres, al mando de Pablo Morillo, este hombre sitió a la ciudad por espacio de 106 días. Después de haber resistido valientemente, la ciudad fue vencida por el hambre, las enfermedades y las balas del invasor, murieron alrededor de 7.000 cartageneros de los aproximadamente 13.000 que habitaban la ciudad. De  aquel sitio está, el símbolo del Camellón de los Mártires.

Recordar la historia, se hace necesario, para mirarla como parte de nuestras vidas y crear el sentido de pertenencia”

Uno de los señores que iba en su automóvil, se bajó de  éste y tomó al Pelícano y lo montó en la acera para que pudiera caminar con tranquilidad, sin faltar quienes gritaban que lo  trasladara a un organismo oficial  de protección animal.

Todo aquella vocinglería, parece que tuvo eco en el llanto comprimido de un niño que iba con sus padres, su llanto se hizo  más estridente, y lograba balbucear  algunas frases de atención para  el pobre animal, detuvieron el auto y  lo tomaron sin importarles el lodo que cubría su cuerpo, y lo pusieron  en un espacio posterior del auto, lo llevaron a un centro de Protección, donde lo examinaron y encontraron  en una  de sus patas una pequeña plaquita, que lo señalaba como un animal pionero para investigación de las posibles migraciones que pueden hacer estas aves, cuyo nombre científico es: Pelecanus onocrotalus.

La historia que contaba la Maestra, se unió a la travesía dramática del alcatraz. Los niños volvieron a sonreír al contemplar la protección que se le brindaba al pelícano… la solidaridad  había vuelto a renacer.

Juan V Gutiérrez Magallanes, juanvgutierrezm@yahoo.es

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