Hace unos años le escuché a un amigo que le daba gracias a su padre por haberle enseñado a ver el mundo a colores. En ese momento me pareció una frase hermosa y poética, pero desconocía su profundidad. La verdad es que por mucho tiempo concebía el mundo a blanco y negro, en algunas ocasiones con ciertos tonos de grises pero casi nunca llegaba al arco iris.
Hoy a un lustro de medio siglo, refuerzo que la vida es a puro color, como diría cuando escribo los libretos a full color. Sí, cuando tienes la posibilidad de ver y observar el mundo a full color puedes asegurar que quizás seas mejor persona, porque comprendes todas las culturas, aceptas sus reglas y las compartes, aunque vayan en contra de las tuyas.
Ver el mundo a colores es saber que siempre lo bueno es más, que lo perverso es una estimulación al morbo colectivo: nos gustan más las noticias por lo espectacular como nos las presentan que por su propia esencia. Nos fascina rajar de los demás porque el chisme tiene un gusto muy delicioso siempre y cuando yo no esté en la peor parte. Estos dos ejemplos, para decir que somos una sociedad universal que observa al mundo en dos colores, blanco y negro. Y en pocas ocasiones utilizan la escala de grises.
Desde el nacimiento de VAMOS A ANDAR mostramos nuestra gama de colores, donde lo que destruye sociedad no será jamás protagonista, porque la paleta y el pincel se resisten a pintar la partitura que no armoniza con el arco iris. VAMOS A ANDAR, es una comunicación para el desarrollo, donde la gente tiene una canal para expresar lo que aporta como utilidad de gran beneficio social. VAMOS A ANDAR, es a colores porque construye, porque te da motivos para sentirte que tienes un mundo con gente que trabaja por lo bueno, que se expresa culturalmente, que se manifiesta con alegría y porque se es feliz.
Nuestro aporte es una comunicación de desarrollo que te despierta amor de patria y pertenencia. Tener orgullo de lo que eres y de la sociedad a la que perteneces. Por eso desde hace algún tiempo, mis DÍAS SON A COLORES.