El Rincón de Raúl
Por Raúl Porto Cabrales
Con el nombre de estadio “Mono Judas” se identifica al escenario para la práctica del béisbol de categorías menores ubicado en el Pie del Cerro, entre el monumento de los Zapatos Viejos y la sede de la liga de béisbol de Bolívar. Su terreno hizo parte del llamado Playón Grande que era un espacio desde las estribaciones del cerro de San Lázaro hasta la entrada del Pie de la Popa, que en su momento fue de bajamar. Por ahí hasta pasó Simón Bolívar en varias oportunidades y fue teatro de màs de un hostigamiento militar sobre el fuerte de San Felipe de las fuerzas de Pointis, Vernon y todos aquellos que se atrevieron a venir a sitiar a la ciudad.
Todavía recordamos sus arenas salitrosas en las cuales se jugó softbol por primera vez en Cartagena por allá en 1946 a nivel femenino, cuando este deporte irrumpió en nuestros lares, luego se practicó el béisbol playonero, de rosca, de bola tesa y hasta de bolita de caucho. Podían caer los aguaceros màs torrenciales y ese terreno no se inundaba, porque tenía un drenaje natural hacia el caño de Bazurto. El playón se transformó en estadio cuando se cerró en los años 80 gracias a la iniciativa del lamentado dirigente beisbolero Edgardo Ibáñez Noriega, quien movió cielo y tierra con la administración distrital, además de contar con el apoyo del Club de Leones.
Desde entonces ese escenario cobró vida y pasó a llamarse “Mono Judas”, como homenaje póstumo a uno de los mejores antesalistas de Colombia: José Araujo, conocido popularmente con ese remoquete. Pero pasó algo raro el terreno de juego se convirtió en un pantano cada vez que llueve, hasta el punto que en invierno ahí no se puede jugar porque el agua se estanca, el drenaje no funciona y si no fuera por la acción de los rayos solares y el calor, el agua permanecería por siglos.
Queriendo corregir el entuerto, a los genios del Ider se les ocurrió rellenar el terreno de juego, utilizando el material que se sacó del estadio “Jaime Morón”. Decenas de volquetas se llevaron y una motoniveladora se encargó de extender esa tierra. Hoy vemos toda el área de los jardines con irregularidades y desigualdades en su nivel, pareciendo màs un potrero o un campo lunar que un campo deportivo; encima que el campo interior se convirtió en una loma con respecto a la media luna del “infield”. ¡Quién fue el inventor de semejante desatino?
Da la impresión que los trabajos están suspendidos porque el panorama que se ve hoy es el mismo de hace dos meses. Lo único que se nota con vida es la gramilla que se sembró en el “cerro”, la cual es regada diariamente. A todas luces lo que sacamos en conclusión es que con ese relleno lo que se buscó fue subir el nivel del terreno, pero están seguros que eso mejorará el drenaje, que es el problema? No será que la solución buscada empeorará el problema? No será que se formará un barrizal de padre y señor? Por qué será que el Ider se involucra en líos que no maneja?
Ojalá estemos equivocados.