El aporte que deseo hacerle a Brunilde y a sus contradictores es el siguiente:
Las denominaciones coloniales que nos tiene discutiendo pueden y han sido resignificadas. Por ejemplo, los términos que Brunilde considera despectivos, como Cimarrón, en el resto del mundo “afrodescendiente” que está en procesos de etnicidad, es decir de reconocimiento de su herencia africana, aceptación y reclamos legales de justicia reparativa, inherentes al pasado que impacta aún en la condición de persona negra que nos identifica y constituye una reivindicación que se conoce como “Cimarronismo Contemporáneo”.
Entre otras cosas, mucho de lo que discutimos pudiera estar contenido por ejemplo, en varias investigaciones sobre la etimología de la palabra cimarrón, la cual contrasta con la que figura en el DRAE que habla de personas que viven en la cima, y que es rectificada por el estudio de la raíz arawac de la palabra ”ximara“, es decir, “la flecha que salió del arco”.
Esta palabra cimarrón surge en dominicana cuando los tainos y los yolofos importados como prisioneros de guerra y esclavizados posteriormente, se unen a Enriquillo el sobrino de Anacaona y logran derrotar en el Bajoruco a las tropas de Carlos V, Felipe II y Felipe V, quien los reconoce en 1535 como estado, pues les reconoce el dominio y la soberanía sobre la tierra del Bajoruco. [Ver la Isla que se repite de Benítez Rojo, Encarta, Germán Arciniegas]
Volviendo al tema de las resignificaciones: .los sionistas por ejemplo, fueron llamados Kafires- o Kafres por la forma como la palabra dicha en lengua árabe suena en castellano- vocablo que significa “infieles” es decir no creyentes en Alá, que era la justificación del imperio islámico para invadir, como todo imperio que se respete. En los tiempos modernos, los israelíes convirtieron el término en una ironía orgullosa de su poder militar con relación a los islámicos:
Bautizaron así el avión de combate que le venden a Colombia todo machucho, y con el cual en versión mejorada bombardean los campos de concentración de palestinos en la franja de Gaza, patrocinados por Mubarack, el “dictador y tirano bueno” que promueve USA, el mismo que patrocina.
Por ejemplo, la USAID se ha agarrado del mismo cuento de las nacionalidades indígenas para desestabilizar al Ecuador independentista de Correa, el mandatario que tomó la decisión histórica de no explotar el yacimiento petrolero del Yasuní para no afectar el medio ambiente ni la vida y cultura indígenas allí existentes, en contravía de Alán García, “santo varón de la democracia” según USA y CNN, que piensa desplazar a los indígenas para el proyecto Inambari en el Perú.
Sin embargo, la CONAIE, liderada por un asalariado de la NED-USAID, le está reclamando una autonomía absoluta con el territorio, incluso con ánimos subterráneos de hacer acuerdos de explotación que van en contravía de las políticas nacionales ambientales. Los manes incluso se agarran de otras minucias, para cantar represión y racismo contra los indígenas en Ecuador, a pesar de los espacios dados por el gobierno independentista de Correa.
Eso mismo lo están haciendo los USAID en Venezuela y Colombia. El asunto es hoy ver más allá de dónde los gringos a través de sus asesores y hasta líderes indígenas que vienen patrocinados con dinero de la CIA- también los afro ver Larry Palmer- nos vienen a vender argumentos que el USA gobierno no les permite a ellos allá, toda vez, que si aparece un mineral importante, la reserva indígena es trasladada o explotada en razón de los intereses federales.
La política de las nacionalidades como foco de conflicto es una estrategia y no debemos caer en eso, porque busca romper desde lo popular, la anfictionía que se viene construyendo desde el ALBA y que tiene como punta de lanza a UNASUR. Por ejemplo, no verás a los movimientos gringos indígenas o afroamericanos gringos, apoyar a los afro garífunas de Honduras que les van a expropiar derechos al territorio ancestrales para hacer complejos turísticos y urbanísticos, por y para extranjeros, que lesionan sus derechos y tradiciones.
Nunca vas a ver a esos agentes de la CIA, decir ni mú por la causa mapuche en Chile, donde está otro “ejemplar santo demócrata” llamado Sebastián Piñera, favorito de CNN y CIA. No vas a ver a CNN, tocar el caso de la represión hitleriana contra los universitarios boricuas, caso que le he planteado a la red avaaaz que me parece parte de la misma hez de Human Rihg Watch.
Cuba logró neutralizar esas cuestiones con la revolución, a pesar de las manzanas de la discordia lanzadas desde la famosa oficina de asuntos cubanos, que es una institución colonialista que Cuba debe cauterizar en forma definitiva, porque eso huele a colonialismo y desde la cual la renovada cuerda de afrocolonialistas, es decir de nuevos karomantis ha lanzado sus ataques “intelectuales” contra Cuba y contra la obra de Fernando Ortiz.
Allá han intentado hacerlo con los nuevos mercenarios, pero desde Nicolás Guillén hasta Nancy Morejón de quien recomiendo un ensayo sobre la obra de Guillén y la negritud, están bien claros en reconocer las reivindicaciones africanas ancestrales en la cultura nacional, pero no perder de vista las reivindicaciones de la lucha de clases, que superan el pigmento. Basta con mirar a los gobernantes sátrapas de África, tan vasallos y tan sanguinarios como los gobiernos de acá, oprimiendo a su misma gente de etnia, para mirar que el problema trasciende el pigmento.
Eso mismo lo plantean Zapata Olivella, Frank Fanon en el coloquio de Dakar en 1974, donde le reviran a Leopold Sedal Seghnor, sobre el cuento de la negritud y sus embuchados colonialistas e incoherencias en la práctica como los que hemos criticado a Blades, Paquito de Rivera o Willie Colón, en el terreno político y las posturas políticas de las obras musicales y actos personales.
Un resumen de todo este alegato se halla en la Rebelión de los genes de Manuel Zapata Olivella y en la obra de Frank Fanon, Los Condenados de la Tierra. En los primeros siete apartes de la Rebelión de los Genes, hay un condensado de ponencias del coloquio de Dakar, en los cuales llega a afirmar un intelectual africano: “el joven del Congo anticolonial se encuentra más cercano a Fidel Castro que al presidente Tshombe”. Entonces no nos dejemos meter cuento que el pigmento no define el independentismo cimarrón y libertario que tú llevas en el alma.
Muchos son los casos de afrodescendientes, afroamericanos o negros- les cedo la palabra que consideren correcta- que actúan como karomantis – averigüen esta vergüenza histórica que se remonta al África y fue muy popular en las Guayanas- y verán el karomanty actual resplandecer en Larry Palmer y en Barak Hussein Obama el premio Nobel de la Guerra.
Conozco un montón de líderes y liderezas buscando afanosamente esposas y esposos rubios en Europa o USA, para ellos y para sus hijos, con el argumento colonial de mejorar la raza. Esos son los que van corriendo al convite de la USAID en Honduras y los que en Colombia han acrecentado poder en la consultiva, por ir con Angelino Garzón a cabildear a favor del TLC, que antes de llegar por ejemplo, ya perjudicó a muchas comunidades y troncos afrocolombianos, como la gente de la OCABA, cuya masacre desplazamiento refulge en la más uribista de las impunidades que el gobierno Santos pasa de agache.